La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

¿Los cines son cosa del pasado?

Ni los profesionales saben qué será de los cines en tiempos de plataformas tras la pandemia

Vista a través de las salas de proyección, la historia del cine se reduce a las transiciones de los barracones de feria, cafés y locales alquilados a los teatros o salones reconvertidos total o parcialmente en salas de proyecciones; de los teatros o salones okupados a los suntuosos edificios construidos para ser cines ; de las salas de cine -pasado más de medio siglo- a los multicines; de los multicines a las multisalas ubicadas en grandes centros de ocio y consumo; y de estas multisalas… ¿A dónde? Nadie lo sabe. Ni siquiera los profesionales.

Dos opiniones en el festival de Málaga. Dice Mariano Barroso, entrevistado por Pablo Bujalance para el Grupo Joly: "Estoy seguro de que el público no va a renunciar a las salas para ver cine. Hace unas semanas vi una película que me encantó... Me enviaron un enlace para verla online… Comenzó a interesarme mucho, pero la paré en cuestión de una hora porque tenía que hacer otra cosa y luego, la verdad, la olvidé. Al cabo de unos días se estrenó en salas, fui a verla y me conmovió profundamente. El impacto me duró tres días. Es decir, la experiencia en la sala no tuvo nada que ver con lo anterior, dejó un calado profundamente distinto, tanto que me sorprendió. No vamos a renunciar a las salas, al modo en que una historia nos conquista en la gran pantalla, a todo lo que deja en nosotros". Entrevistado por Luis Martínez para El Mundo, dice Agustín Villaronga: "El cine en las salas, sinceramente, ha sufrido una estocada definitiva. Pero la forma de comunicarse con imágenes no sólo no ha sufrido, sino que tiene más vida que nunca… No soy nostálgico. El mundo no va como nosotros queremos. Hay que adaptarse a él. Antes que lamentarse hay que aprovechar las oportunidades que surgen. El cine ya es otra cosa".

Ojalá el tiempo dé la razón a Barroso. Aunque la última parada en las multisalas de los centros comerciales pueda recordar los orígenes de la exhibición -la feria, el barracón, el café- y objetivamente sea una pérdida de la autonomía e independencia conquistada por las grandes y lujosas salas -palacios del sueño les llamaron- construidas a partir de los años 20, son lo que nos queda a quienes no sólo llamamos cine a las películas, sino a su visión en la gran pantalla de una sala con público.

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