Los primeros vestigios de la ciudad olvidada se encontraron buscando restos romanos y serán los enterramientos del Pago de Marugán en 1842. El interés de la Comisión de Monumentos y la excavación de Manuel Gómez-Moreno González de 1872, así como su libro: Medina Elvira, editado por la imprenta La Lealtad en 1888, serán hitos importantes. Después un gran silencio. En 1999 el arqueólogo Ángel Rodríguez Aguilera realizó una excavación preceptiva para el proyecto de una vivienda.

Gracias al grupo de Investigación Toponimia, Historia y Arqueología del Reino de Granada, dirigido por el catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Granada Antonio Malpica Cuello, se han realizado una serie de campañas arqueológicas en Madinat Ilbira ya en el siglo XXI. La primera fue en 2001, se trataba de una excavación de emergencia en el Cerro de El Sombrerete. En 2003 se realizó la delimitación del yacimiento y en 2005 el proyecto tomó cuerpo con la excavación en la Alcazaba del Cerro del Sombrerete. En 2006 en el Pago de los Tejoletes, en 2007 en el de la Mezquita, y en 2009 en el Cortijo de las Monjas. Después un parón de 7 años. Desde 2016, 2018, y 2019, un equipo polaco codirigido por Antonio Malpica y Marian Rebkowski, del Institute of Archaelogy and Ethnology Polish Academy of Science, con financiación de esa institución, intervienen en el área mozárabe y están trabajando en estos momentos hasta el 14 de este mes de noviembre.

Importante fue la exposición Mil Años de Medinat Ilbira, organizada por el Legado Andalusí, en el Parque de las Ciencias, del 4 de octubre de 2013 al 16 de febrero de 2014, comisariada por Antonio Malpica, con un excelente catálogo. También se han sucedido reuniones científicas, cursos y seminarios.

Estamos ante un trabajo y equipo modélicos, formado por arqueólogos, historiadores, restauradores, arquitectos, investigadores internacionales, geofísicos y comisión externa de evaluación y consulta.

Madinat Ilbira (Medina Elvira) es un yacimiento singular, que documenta fundamentalmente la etapa de los siglos VII y X, pero que también tiene vestigios romanos, tardoantiguos, visigodos, además de islámicos y mozárabes. En el siglo IX Abdehrraman II y Muhammad I construyeron su alcazaba y muy probablemente su mezquita mayor. El yacimiento fue declarado Bien de Interés Cultural en 2004, y tiene una extensión de 332 hectáreas.

Proyecto por el que vale la pena apostar desde las distintas administraciones para recuperar una parte muy importante de nuestro pasado y de la historia del sur de Europa.

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