La coma

Nuestros jóvenes, en los tiempos que discurren, suelen olvidarse de puntuar sus textos

Reconozco que el signo ortográfico al que se refiere el titular de este Cajón me suele dar bastante dolor de cabeza. De hecho, dudo si ya no me he "comido" alguna al escribir las primeras líneas, o bien más adelante sobrarán tres o cuatro de estos humildes signos ortográficos. Nuestros jóvenes, en los tiempos que discurren, suelen olvidarse de puntuar sus textos; pero este problema no es de ahora. Siempre recordaré a uno de mis profesores que intentó leer una redacción de un compañero y casi acaba asfixiado, pues el texto no presentaba ni una sola coma, ni un punto, ni nada que permitiera hacer una leve pausa en la lectura. Dada la brevedad de los escritos actuales en las redes sociales, se puede pensar que el peligro ya no existe. ¿Para qué vamos a puntuar un tuit o un watshapp? Pues, en absoluto.

La mejor explicación que he recibido sobre la importancia de la diminuta coma me la facilitó un compañero con un ejemplo que nunca olvidaré. Pongamos que un juez redacta una sentencia y escribe: "Indulto, imposible ejecutar la sentencia". Y al transcribir el texto un despistado secretario, escribe: "Indulto imposible, ejecutar la sentencia". El resultado de eliminar o cambiar una coma, palabra más acá o más allá puede ser catastrófico.

En todo caso lo del indulto, les aseguro, no tiene nada que ver con el juicio que se celebra ahora y del que pueden, maliciosamente, pensar que me quiero referir. De veras. Mi reflexión sobre la coma está inspirada por mi querida empresa, la Universidad de Granada.

Les animo a que visiten la magnífica exposición que se muestra en la sede del Rectorado. La muestra expone un par de centenares de piezas del patrimonio universitario que recorren la historia de la ciencia y como su instrumentación técnica se ha desarrollado; también se muestran piezas utilizadas para la enseñanza, en los tiempos que no existía la Wikipedia, y particularmente interesante es admirar como la fisonomía urbana de la ciudad de Granada se ha transformado debido a la construcción de los distintos campus universitarios. En muchos casos resulta difícil reconocer el paisaje.

Todo ello se anuncia en unos bonitos carteles que están distribuidos por la ciudad, a juego con el color de nuestros autobuses urbanos, rojos. Y se lee: "Ciencia Ciudad y Cambio". Imagino que, tras el descomunal esfuerzo que ha supuesto juntar todas las piezas de la exposición y dar sentido al montaje realizado, alguien olvidó una coma. Vale.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios