Los que no corren, vuelan

Pero dimitir, no dimite nadie. El fiel votante todo lo paga y todo lo aguanta ¿o no?

Paralelamente a Pablo Casado, que viene visitando en estos días de campaña electoral, numerosos lugares de nuestra Andalucía, para apoyar las candidaturas de Juanma Moreno al parlamento autonómico, el senador popular Ignacio Cosidó, ayuda sorprendiendo a sus propios compañeros de partido, haciendo alarde de estulticia o de incapacidad -lo uno o lo otro- al enviar un mensaje a través de una red social a todos los senadores de su grupo parlamentario, afirmando que "vamos a controlar desde atrás" a toda una sala del Tribunal Supremo. Luego ha dicho que "se le ha interpretado mal". El mensaje estaba escrito en román paladino, es decir, en castellano corriente y moliente, sin construcciones sintácticas complicadas ni usos verbales ininteligibles. En el mensajillo dijo lo que dijo y no otra cosa. Detrás ha venido el aviso del juez Manuel Marchena, presidente a la sazón de la Sala en cuestión -la Segunda del TS- de que no está dispuesto a aceptar la presidencia del alto tribunal y del Consejo General del Poder Judicial.

¡Hay que ver la que se puede liar con un indiscreto whatsapp! Aunque la verdadera indiscreción está en el que lo escribe y lo difunde. Y en que el Poder Judicial no es muy independiente, aún...

A todo esto, los chicos de Podemos -sus distintas confluencias- andan haciendo ruido en el Congreso, a ver si la franja de abajo de la bandera española termina poniéndose morada. Para ello nada mejor que dar matraca a la Corona, a la misma que, encarnada que estuvo por Juan Carlos de Borbón, a la muerte de Franco encaminó al país, decididamente, por la senda constitucional y previo ya medió para legalizar aquel Partido Comunista -antecedente lejano de Podemos- que llegaba a Madrid de la mano de un Santiago Carrillo y Paracuellos, con troglodita peluca para despistar a los grises, mientras la cosa se terminaba de arreglar.

Es decir, los de Podemos pretenden poner en solfa al rey emérito, pidiéndole que comparezca en el Congreso para explicar su actividad empresarial, según las informaciones de la costosísima -e infiable- dama acompañante, conocida como princesa Corina, que pocas amigas quiero yo así…

Y todos, en las alturas del poder, tratan de remover los cimientos del contrario. ¿Pues no se viene diciendo en prensa diversa que hay varios ministros -y ministras- que han evitado pago de impuestos durante años, declarando a Hacienda a través de sociedades interpuestas? ¡Qué infamia!... Y es que aquí, los que no corren, vuelan. Pero dimitir, no dimite nadie. El fiel votante todo lo paga y todo lo aguanta ¿o no?

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