Quousque tamdem

Luis Chacón

luisgchaconmartin@gmail.com

Una derecha con futuro

La opción es un partido que incluyera a toda la derecha democrática, conservadora, liberal y democristiana

EXTRAPOLAR los resultados de las elecciones catalanas al escenario nacional parece aventurado. El sorpasso de Vox al PP y el estrepitoso fracaso de Ciudadanos son consecuencia exclusiva de la radicalizada situación catalana que lleva años enquistada. No creo posible que algo así pueda darse en Galicia donde el PP ha revalidado su mayoría absoluta y el fracaso de Vox y Ciudadanos ha sido absoluto.

Tampoco en Comunidades Autónomas tradicionalmente gobernadas por los populares o en Andalucía, donde alcanzar la presidencia ha otorgado al PP una importante visibilidad. Más, cuando Vox ha sufrido la dimisión de su cabeza de lista tras ser imputado en un asunto judicial y su parlamentaria por Almería, tras abandonar el partido, se presenta públicamente como independiente en Falange Española de las JONS. Lo lógico en un partido que no recluta a sus candidatos entre la extrema derecha.

Lo acepte o no la señora Arrimadas, Ciudadanos entró en descomposición cuando el señor Rivera, queriendo liderar el centro derecha no hizo todo lo posible para constituir un gobierno moderado tras las elecciones de abril de 2019. A partir de ahí, sin implantación y con unos líderes regionales y locales provenientes de diversos partidos e ideologías, resultó difícil consolidar una alternativa creíble. Algo habitual en los partidos de aluvión.

El voto de Vox, por otra parte, es el sufragio del enfado, el miedo, la radicalización y el rechazo. Lo hemos visto en toda Europa. La extrema derecha siempre es garantía de permanencia en el poder para partidos de izquierda. Nunca obtendrán el voto de la derecha liberal y difícilmente de la democristiana y alcanzar el gobierno resulta utópico, dados sus modos y planteamientos radicales. Es algo evidente en teoría política y la historia lo confirma.

El PP debe soltar mucho lastre: líderes anquilosados, profesionales mediocres de la política local y regional y casos de corrupción. Pero mantiene implantación nacional y una clara penetración en la mayoría de los municipios. Por todo ello, la única opción plausible es la de trabajar en una gran coalición o incluso en un partido que incluyera a toda la derecha democrática, conservadora, liberal y democristiana, que sea capaz de ofrecer al electorado un programa ilusionante, con un proyecto de futuro para España que vaya más allá del año próximo y aspire a diseñar un país líder y vanguardista para la próxima generación.

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