La chauna

José Torrente

torrente.j@gmail.com

El descenso

La gobernanza de Díaz nos regresa al club de las regiones europeas que no alcanzan el 75% de media de renta

El PSOE andaluz nos ha devuelto a la Segunda B de las economías de la UE. Fue un espejismo este sexenio en el que jugamos "en transición" con los aspirantes a la división de honor europea. Hemos vuelto al inicio tras 102.000 millones de euros mal aprovechados. No lo dirán en Canal Sur, pero sí, por la mala gestión del régimen volvemos a ser región "en desarrollo".

Los socialistas confirman su pragmatismo: aumentar los pobres les interesa más que hacer más ricos. Y se afanan en su plan conducente a perpetuar su hegemonía. Gobernar pensando solo en las próximas elecciones se demuestra así cuán perjudicial resulta para las siguientes generaciones.

Escondida la Presidenta en su harén andaluz, y nosotros hablando de la tesis de un tieso intelectual como Pedro Sánchez, del máster and commander de Montón, del Falcon que nos sobrevuela con el "doctor Fraude", del gasoil que suben y la luz que se dispara, a los andaluces, mientras, nos han devuelto a la Segunda B de entre los modernos de Europa. Como en las primarias del PSOE, a Susana Díaz la han descendido de su cielo. Su gobernanza progresista nos regresa al club de las regiones europeas que no alcanzan el 75% de media de renta.

En Andalucía más que en mejorar la renta de los andaluces, desde el socialismo que manda han estado atentos a que no falten 140 millones de euros anuales para garantizarse el juguete de Canal Sur, ese que en los últimos tiempos ven sólo quienes tienen prescripción facultativa militante. Pendientes, también, de que a la tarjeta del jefe de Faffe no le faltasen fondos para pagarse una jarana en el puticlub; o al de los ERE sus cocaínas, sus gin tonic y sus enchufes. Que seamos más pobres para ellos tiene un pase, pero que falte para tarjetas oficiales sería lo bochornoso.

Volver a la Segunda B europea demuestra cuánto de fracaso hay en la gestión pública de nuestros recursos por parte del PSOE de Chaves y Zarrías, Griñán y Susana Díaz. Porque no se han preocupado de garantizar con las ayudas recibidas una economía encauzada hacia el crecimiento firme y sostenible, sino a procurarse razones coyunturales para ejercer un control electoral eficiente e infalible. A quien vota con la cartera no interesa desatarle su dependencia. Prefieren que siga amarrado a quien gobierna. Lo llaman clientelismo. 38 años ya.

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