La educación

El nuevo gobierno andaluz, anunque está desde enero, en lo que toca a la educación, va de estropicio en estropicio

Decía Nelson Mandela que "la educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo" y esa es una buena reflexión en la semana en la que la mayoría de niños y niñas de este país han vuelto a la escuela.

Los primeros días del curso están siempre cargados de ilusión, de cierto temor, de incertidumbre. Y en este nuevo curso esa última sensación se incrementa: estrenamos consejero, estrenamos delegado… y están cambiando muchas cosas.

Bueno, decir que estrenamos gobierno cuando están ahí desde enero es una exageración, pero si es éste el primer curso escolar que empieza con el nuevo gobierno. Y ese nuevo gobierno, en lo que toca a la educación, va de estropicio en estropicio.

Empezaron con el plan de refuerzo estival, presentado como un refuerzo educativo dirigido a mejorar los datos de fracaso y abandono escolar, además de conciliar la vida laboral y familiar durante el mes de julio. Ahí es nada. La previsión de asistencia que hizo la Junta rondaba los 100.000 alumnos y alumnas, pero al finalizar el primer plazo de inscripción la cifra real, según la propia Junta, "superaba los mil alumnos". Ese dato habla con claridad de la opinión de las familias sobre este proyecto. El resto de "comunidad educativa", que incluye a sindicatos y colectivos de docentes, expresaron duras críticas tanto sobre la idea como sobre su ejecución.

Tras ese estreno, en el mes de abril, este nuevo gobierno tan comprometido con la conciliación, decide subir el precio de la plaza de guardería, que ha estado congelado los últimos 10 años. El primer ciclo de la educación infantil, la que incluye al alumnado de 0-3 años, no es obligatorio ni gratuito, pero en Andalucía la mayoría de plazas están subvencionadas o bonificadas. La cuantía exacta de la subida, el porcentaje de familias a las que va a afectar… son datos que no se pudieron precisar con detalle. Aunque la Consejería "aspira a la gratuidad total en esta legislatura".

Y, tras esforzarse en agradar a las familias, la Consejería decidió, ya en junio, ocuparse de las materias escolares. Por medio de unas "Instrucciones" la Consejería recupera las nueve horas de religión en primaria y aumenta las horas lectivas de lengua, matemáticas, inglés y educación física. Aunque lo que pudiera parecer magnífico se convierte en una reducción drástica en el tiempo lectivo de libre disposición de los centros, es decir, se limita la autonomía de los equipos docentes.

Me repito: esto es solo el principio. Porque si hablamos de financiación y reducción de aulas y del peso pública-concertada en los presupuestos… eso ya da tema para otra columna.

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