El escorpión Luis y la rana Sebastián

En política hay un déficit enorme de honradez y la palabra dada en un momento puede ser anulada por la conveniencia

En la política de hoy, basada principalmente en que los partidos se reprochen mutuamente las fechorías que hacen, es importante saber que los políticos son de una naturaleza distinta a la de los demás mortales. No lo pueden evitar. Lo que dije ayer hoy no vale, bien porque ha cambiado el escenario político o bien porque ahora conviene mirar para otro lado. En política, como se sabe, hay un déficit enorme de dignidad y honradez y la palabra dada en un momento puede ser anulada por la conveniencia y las circunstancias. Los políticos, en general, son así. Es como la fábula de Esopo -creo, no me hagan mucho caso- en donde un escorpión le pide a una rana que le ayude a cruzar el río, prometiendo no hacerle daño, puesto que, si lo hacía, ambos morirían ahogados. La rana accede subiéndolo a sus espaldas, pero cuando están a mitad del trayecto el escorpión pica a la rana. Ésta le pregunta incrédula: "¿Cómo has podido hacer algo así? Ahora moriremos los dos". Ante lo que el escorpión responde: "No he tenido elección, es mi naturaleza". Algo así ha debido suceder con los dos políticos que aun se siguen peleando por ocupar el sillón de la alcaldía de Granada. Parece claro que Luis Salvador y Sebastián Pérez pactaron que se alternarían en la alcaldía -dos años cada uno- en este mandato. Y que en 2021 el del PP cogería la vara de mando. Luis Salvador y Sebastián Pérez son viejos compañeros: el primero trabajó a las órdenes del segundo en la Diputación de Granada y es conocido el favor que éste le hizo al de la formación del color de la bombona de butano cuando lo acogió en su seno laboral tras ser repudiado por su anterior partido. Así que no me extraña que entre ambos hubiera un acuerdo amigable de alternancia. Eso, antes de que se inmiscuyeran las formaciones nacionales de ambos partidos y dieran al traste con el deseo de ambos. "¿Qué te parece si me ayudas a atravesar este mandato? Te prometo que durante dos años no te haré daño" -le diría Luis, convertido en escorpión, a la rana Sebastián-. Así que cuando éste último le ha pedido explicaciones sobre por qué ahora no acepta el acuerdo, aquél le ha contestado: "Lo siento, no puedo, es mi naturaleza". Y como en la fábula, es posible que mueran los dos antes de alcanzar la orilla.

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