Si una escuela se cierra

La escuela es la garantía de que acaben surgiendo relaciones sociales y tejiéndose redes de comunidad

Cuando en los pueblos se cierra la escuela, se oficializa el proceso de desaparición de ese pueblo. Por eso quienes viven en pueblos pequeños pelean hasta la extenuación para mantener abiertas sus aulas, aún sabiendo que eso puede suponer algunas desventajas para sus hijos o hijas.

En las ciudades no es exactamente así. En las ciudades hay muchas escuelas. Y eso siempre es bueno. En cualquier barrio, una escuela da vida: puede ser motor de dinamización si en torno a ella se tejen propuestas culturales o sociales; puede justificar la peatonalización de muchas calles si se crean caminos escolares seguros.

Pero en Granada parece que desde la Delegación de Educación consideran que nos sobran aulas y se están suprimiendo algunas. Y es verdad que hay menos demanda, pero los números no siempre hablan por sí solos. En la zona escolar en la que se encuentra el CEIP Sierra Elvira existen 13 unidades de 3 años. De esas 13, solo cinco son públicas. Y la Delegación, antes de cerrar el proceso de escolarización (antes de saber cuál es la demanda de plazas en cada centro escolar) ha comunicado a ese colegio el cierre de una de sus tres unidades para 3 años. Y eso quiere decir que el curso próximo no habrá de 4 años, luego de 5…en nueve cursos 225 plazas.

Y no es solo en ese centro: los barrios de Granada también están sufriendo el tijeretazo. Se está perdiendo una magnífica ocasión para atender una vieja demanda para mejorar la educación: reducir la ratio. Ese viejo sueño, más actual que nunca, porque sería también una medida adecuada para reducir el riesgo de contagios.

Y me adelanto a algunas críticas: son las familias las que demandan…o no. Si la administración educativa quiere realmente defender la escuela pública ha de tomar medidas que la conviertan en una verdadera alternativa a otras ofertas. Con recursos económicos, lo primero. Con bajada de ratio sería un buen segundo paso. Al fin y al cabo, la escuela pública es la que garantiza la igualdad de oportunidades para toda la población y la que, de verdad, cohesiona los territorios. La presencia de una escuela, en un pueblo, en un barrio, es la garantía de que en ese conjunto de calles, edificios y personas, acaben surgiendo relaciones sociales y tejiéndose redes de comunidad.

Si se cierra una escuela, aunque sea aula a aula , estamos aceptando que no necesitamos luchar por un mundo más igualitario o más sostenible. Y no deberíamos.

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