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Mirada alrededor

Juan José Ruiz Molinero

jjruizmolinero@gmail.com

El esperpento no cesa

Valle-Inclán resucitó para asistir a la inauguración de la XIII legislatura que superó su fantasía

He utilizado la palabra esperpento para definir los espectáculos deleznables que con frecuencia, en los últimos tiempos, nos ofrecen las Cámaras donde están los representantes del pueblo español. La XIII legislatura comenzó aumentando el deterioro que viene sufriendo nuestra máxima institución democrática, pero con una peculiaridad: la asistencia de Valle-Inclán, reencarnado en el parlamentario de mayor edad, para comprobar cómo los 'padres de la Patria' superaban su fantasía. Con su barba venerable y sus gafas redondas observaba los preliminares de la sesión. Delante de él, una jovencita con una camiseta con leyenda en catalán contra el fascismo y sobre su pecho una estelada separatista, pasaba lista a la tropa parlamentaria, entre la que se incluía a don Pelayo Abascal que madrugó, con los suyos, para ocupar el lugar habitual de los socialistas. Contempló el autor la llegada de los presuntos golpistas catalanes, gozando del permiso judicial para salir de sus cárceles para acatar la Constitución, recibidos con aplausos y hasta a su jefe ideológico, Oriol Junqueras, le dio la bienvenida en la escalinata su señoría Pablo Iglesias, aspirante a formar gobierno con Sánchez. Tras la votación para elegir a la catalana Batet como presidenta de la Cámara, Junqueras tuvo un breve diálogo con Sánchez: Tenemos que hablar, dijo el catalán. No te preocupes, contestó el presidente.

Y llegó la escena cumbre: el acatamiento de la Constitución. Cada uno lo hizo a su manera. Valle-Inclán estaba expectante. ¿Lo superarían en ingenio? Ante la permisiva señora Batet, seguramente siguiendo indicaciones de su jefe de no molestar a quienes lo elevaron al poder y cuyos votos pueden ser decisivos para continuar en él, permitió que más que acatar la Carta Magna que desprecian, hicieran una exaltación de su condición de presos políticos, del acatamiento al mandato del ilegal referéndum separatista del 1-O, exaltaciones de la independencia de Cataluña, etc. No escuchó las palabras por el pateo del grupo de extrema derecha de la Cámara, convertida en escenario de un esperpento insuperable. Regresaron los presos a sus cárceles, a la espera de si la Mesa del Congreso los suspendían, como fija su reglamento -cuestión que no es de derechas o izquierdas-, cosa que Betet demoró hasta ayer mismo, declarando tal suspensión a la que se opuso Unidas Podemos. ¿Nos hemos ahorrado la humillación del Rey recibiendo a los golpistas?

Valle-Inclán estaba desolado. Lo habían superado. Y eso sin conocer los resultados de las otras elecciones de mañana. Se perderá los mercadillos del Congreso, ayuntamientos, autonomías con la feria de vendedores de apoyos para obtener el poder, que no siempre son abalorios bonitos y mucho menos baratos.

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