El Ayuntamiento va a su ritmo, como todas las instituciones. Marcan su agenda y las decisiones pero hay cuestiones que sí obligan a actuar antes de arrancar las hojas del calendario y una de esas es el vencimiento de los contratos. Y no unos cualquiera, sino los multimillonarios de transporte y de basuras, que toca renovar. Y la famosa comisión de seguimiento de estos grandes contratos tiene que ir ya a contrarreloj. Se aprobó en diciembre, en febrero se ha fijado su funcionamiento pero aún no hay reunión. Hay grupos municipales incluso que todavía no han dicho qué concejal los representará. Sí se han guardado bien de, en aras de la transparencia a la que se agarran, las normas eviten las puertas giratorias en política a través del régimen de incompatibilidades. Ni amigos, ni familia, ni enemigos, ni intereses pasados, presentes o futuros. Siempre estamos acostumbrados a que la puerta gire de la política a la empresa privada, pero es de dos sentidos y también se puede producir al revés por parte de alguien que trabaje en lo privado antes de entrar en política. ¿Se conseguirá?

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