Mirada alrededor

El futuro empieza hoy

El espacio escénico tiene que proyectarse como gran teatro de la ópera y las salas de arte del Carlos V no pueden sustituir al definitivo museo que Granada necesita

UNO de los principales defectos de Granada es que todos sus proyectos tienen sello de futuro, no por su ambiciosa mirada en él, sino por lo que tardan en hacerse realidad. Autovías, carreteras, AVE, Parques Tecnológicos, etcétera nacen marcados por un 'sine die' inquietante. Incluyo en ellos a los culturales porque, pese a que nos gusta alardear de ciudad cultural, lo cierto es que salvo la existencia de una Universidad creada hace cinco siglos y que mantiene viva la antorcha del saber, en Granada no se han hecho grandes apuestas en infraestructuras culturales. Salvamos, en todo caso, a sus festivales, encabezados por el Internacional de Música y Danza, que, en muchos aspectos, no puede competir en el plano nacional y para qué decir internacional, pese a la imaginación desplegada por Enrique Gámez en los últimos años. Hemos conseguido, después de no pocos esfuerzos, una orquesta que en su estilo -clásica- era modelo hasta ahora, pero que no la vemos despegar como hito sinfónico de Andalucía. También hemos logrado un centro cultural -el Manuel de Falla- que últimamente vemos absolutamente desorientado, salvo como sede de conciertos de la OCG. Y, eso sí, hemos visto surgir, como apuesta cultural importante el Parque de las Ciencias, gracias al trabajo de su director, Ernesto Páramo, y que está en trance de ampliación.

Y poco más, excepto el centro Lorca que se está construyendo en La Romanilla. Por eso, ahora mismo que acabo de leer las bases para presentar proyectos arquitectónicos del gran espacio escénico -del que venimos hablando veinte años, en especial García Román- tengo que congratularme de este paso decisivo, como tantas veces he dicho, para el futuro cultural de Granada. Pero pienso que no habrá que desviarse un milímetro de lo que los estudios y debates auspiciados y publicados por la Real Academia de Bellas Artes de Granada han propuesto, en cuanto a la máxima ambición. El espacio escénico debe convertirse en un gran Teatro de la Ópera que albergue, además -y digo bien, además- espectáculos diversos de danza -con el centro andaluz de danza, incluido-, teatro, etcétera. No podemos perder esta ocasión y aceptar limitaciones de ningún tipo en calidad arquitectónica, infraestructuras, escenarios y aspectos tecnológicos, incluidos los acústicos, esenciales en este tipo de obras. Y, desde luego, posteriormente en programación. En todos los sentidos deberá ser una verdadera referencia de la Granada del siglo XXI. Una ciudad que, a estas alturas, no aceptará cualquier cosa.

Cuando pide Granada estos complementos parece que está pidiendo la luna. Hay 52 teatros de ópera en España y hasta ciudades de nuestro entorno regional tienen espacios adecuados para estos desarrollos. No sólo Sevilla, con el Maestranza, sino Málaga y otras muchas. Málaga, precisamente, hace tiempo que tomó la delantera a Granada, no sólo en el aspecto económico, sino en el cultural. El Museo Picasso, la recuperación de espacios históricos para diversos museos, entre ellos parte de las colecciones Thyssen, subrayan el esfuerzo que hacen estos lugares para alcanzar un puesto en el panorama cultural. Córdoba, por ejemplo, es candidata a la capitalidad cultural europea, cosa a la que Granada ha renunciado. Así que ¿para cuándo el gran museo que la ciudad demanda? Por muy plausible que haya sido remodelar las salas del de Bellas Artes en el Palacio de Carlos V, no podrá sustituir este insuficiente espacio al definitivo gran museo que Granada necesita, no sólo con sus fondos, sino como albergue de colosales exposiciones itinerantes que hoy no puede albergar la ciudad. Hay que mirar al futuro. Pero con la idea de que el futuro comienza hoy.

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