Antes de la LOGSE, la LOMCE, la Ly Wert, la ley Celaá o cualquier LOE actual, hubo vida. En aquella vida, impensable hoy para ningún cerebro adolescente que se precie, demasiado imbuido en algoritmos más productivos para el sistema, como los generados por videojuegos diversos o minutos de vida infinitos consumidos en infinitas horas en el visionado de estupideces múltiples de otros adolescentes o no, youtuber, tictoteros, etc; en aquella vida, digo, mi cerebro, el de mi generación y el de varias generaciones anteriores debía asumir y plasmar con claridad en los exámenes de Filosofía conceptos como "lógica proporcional" o "conectivas lógicas" con su caminito formado por otros conceptos como "tautología", "conjunción opuesta", "disyunción lógica", "bicondicional", y una larga sucesión de términos que iban desplegándose en pequeños conjuntos, como burbujas o piedrecitas circulares a modo de empedrado que construía un camino, un tanto mágico como aquel de baldosas amarillas, y cuyo punto final conducía a la definición y explicación de un término: contradicción. Incompatibilidad entre dos o más proposiciones.

Esta mañana se despliegan en los diarios con los que entretengo el café, claras y cristalinas como eran las aguas, todas las definiciones que aquella "operación nularia" con sus fórmulas, tanto me costaba entender. Leo que los operarios de Endesa aconsejan a los mayores de la zona Norte, que no pueden utilizar sus respiradores por los cortes de suministro, trasladarse a Urgencias, mientras que desde el SAS recomiendan no acudir a Urgencias si no es estrictamente necesario. Leo que la ciudad de Madrid gasta 3,17 millones de euros en luces navideñas para combatir "el riesgo de evaporización del espíritu navideño" (si el espíritu carece de sustancia es imposible que se evapore, ¿evaporar lo intangible? Entiendo con esta frase las manifestaciones recientes para reivindicar la enseñanza de la Lengua española, mientras el CSIC ha recibido dos millones de euros en investigación para la vacuna, cuando en empresas como Pfizer o Moderna se han invertido en torno a 2.000 millones. Leo las declaraciones de la concejala Eva Martín sobre nuestro propio alumbrado, "hemos apostado por un alumbrado que aporte ilusión a los granadinos" (360.000 euros que aportarían sin duda mucha ilusión a familias en riesgo extremo de pobreza). Vivir la Navidad como sea y por encima de todo, frente a las palabras de Jorge Fernández, presidente del Colegio de Médicos de Granada: "Hay que trasmitir que no podemos disfrutar de una navidad normal […] Llegar a la tercera ola sin controlar la segunda sería una catástrofe". Qué bien me hubieran venido entonces, cuando el Instituto y la Lógica, unos cuántos periódicos, para entender lo que ni los diagramas de Venn ni las "Tablas de la Verdad" conseguían que asimilara: La contradicción.

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