Gafas de cerca

José Ignacio Rufino

jirufino@grupojoly.com

Yo, de mayor, eurodiputado

La paga total de jubilación de un eurócrata puede rondar los ocho mil euros: toda una cima

Igual que entre bomberos no se pisan la manguera, los políticos no se pisan la pensión. Previamente a ella, y como retiro activo, no hay nada como ser eurodiputado: sueldo un 40% superior al de un ministro español, 300 de dieta diarios, 4.300 de gastos de oficina mensuales (que a unas malas se reconvierten en complemento de la nómina), seguros de los buenos, viajes gratis a discreción -y en business- exigidos por decisivas tareas para el futuro de la Unión, cuatro días máximo de trabajo a la semana, más de 20.000 euros también al mes para colocar a cuatro asesores personales, cuyos perfiles profesionales han sido no pocas veces compatibles con la condición de familiar o pariente del diputado. Como se dice ahora, "Mejóramelo", o con otra expresión muy al uso, "Te lo compro" (a ser posible con dinero del Parlamento Europeo). Ah, se me olvidaba entre tanto componente salarial: el verdadero chollo de un eurodiputado o eurodiputada es la pensión, que puede superar los 5.000 mensuales desde los 63 años -un chaval- a poco que se hayan acumulado tres legislaturas en el cargo. No es incompatible con la paga española, que en el práctico 100% de los casos es superior a los 2.500. Hay pensiones de 5 estrellas.

No es de extrañar la cantidad de brujuleo, cabildeo, quehaydelomío, galones sobre la mesa y devoluciones de favores y lealtades que producen los 54 escaños europeos que ocupa España (60 cuando se repartan los británicos, tras el Brexit). Se trata de pasar a mejor vida, en un sentido muy amplio de la expresión. Sin contiendas intrapartido o interpartidos. Sin votantes cabreados que te dan la brasa por la calle. Sin Twitter ni mítines: quién quiere notoriedad en el paraíso. En la Eurocracia, también la parlamentaria, las personas pierden corporeidad, mutan en transparentes. Lo dicho, pasan a mejor vida. Y el exilio dorado sucede. Dorado por el lustre y el calor que da la moneda abundante, y dorado por la edad. Dos pesos pesados de la política española van a ser exiliados de sus partidos, en los que ya molestan. Borrell, el mejor ministro del Gabinete de Sánchez por trayectoria, formación y años de servicio, va a ser fagocitado en Bruselas. Zoido en el PP, desacreditado hasta la estupefacción por su tristísima comparecencia -¡un magistrado y ministro del Interior!- reciente ante el Supremo por el procés, también se pide prime para las elecciones europeas… o quinto, qué más da, casi que mejor cuanto más desapercibido. "¡Papi partido! ¡Yo, de mayor, voy de eurodiputado! ¿Eh?". (Por Los Chanclas, a coro: "¡Y yo!, ¡y yo!")

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