La ciudad invisible

César Requeséns

crequesens@gmail.com

El 'necroshow'

Este es país de caudillos, de derechas o de izquierdas. Tenemos esta tendencia a lo atroz y lo extremo

Y a los cuarenta años (y un pico)... resucitó. Podría ser el título de una película pero resulta que es real: sí. Franco ha vuelto. Lo paradójico es que le hayan devuelto a la vida social, mediática y política los que más le odiaron en vida, tanto casi como odian ahora su memoria en muerte. Será que Franco acabará de morir cuando ya ni se le odia. Porque pocas veces un difunto habrá estado más vivo, gracias al odio, que este maquiavélico general que bien pudo retirarse a sus labores una vez ganada su guerra para así haber podido quedar en la historia como un De Gaulle o un Mac Arthur, militares demócratas de raíz, no como el nuestro.

Y digo 'el nuestro'. Porque Franco es consustancial a España, tanto como el gazpacho o la tortilla de patatas. Este es un país de caudillos, de derechas o de izquierdas, tanto da. Aquí tenemos esta tendencia a lo atroz y lo extremo que es femento de sátrapas alumbrados por una luz que dicen que les guía para salvar al resto. Y, lo peor de todo, es que siempre hay un coro de palmeros que lo aúpan para luego lamentar lo que hicieron. En tiempos se le llamó fascismo, pero ahora se ha enmascarado de populismo: un tipo llega al estrado, habla del pasado como el desastre que provocó su paso al frente y él, César Visionario, respondiendo a ese tiempo histórico, anula constituciones y empieza una nueva era que, inevitablemente, por obra y gracia de su sabiduría, será siempre mejor. Y ojito con el que lo dude.

Después de una semana de sainete/esperpento en las noticias, en la que una noche te acostabas con la policía arrinconada por enmascarados en cualquier calle del Eixample y te levantabas con el mismísimo Tejero y su hijo cura cantando el Cara al Sol por los bosques de El Pardo, queda claro que cualquier parecido de la mejor fantasía con esta realidad es mera coincidencia. Y el astuto de Sánchez haciendo caja con los votos, que va a ser esa su única habilidad, pues gobernar-gobernar, aún está por ver si sabe un poco.

Una necrofilia esta tan sospechosa y oportunista que va a ser que hasta las Doce Rosas del martirio se hubieran dado cuenta y le habrían coreado la Internacional a este que muchos llamaban el 'okupa' de La Moncloa hasta que le tildan de 'enterrador' con helicóptero. Todo por la patria, y olé, y por el 'show' que da tantos votos.

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