El río de la vida

El olvido que ya somos

En CCOO no saben de Rafael Navarrete, el líder sindical más rebelde de cuantos había en Granada en los años 80

Hace poco llamé al sindicato de Comisiones Obreras para ver si me podían facilitar el número de teléfono de Rafael Navarrete. Lo necesitaba para la serie que estaba escribiendo sobre las personas que en el pasado tuvieron cierta relevancia política y social y que ahora están olvidadas. Por si no se acuerdan ustedes Rafael Navarrete era el líder sindical más correoso y rebelde de cuantos había en Granada en los años ochenta. Era secretario provincial del Metal y no había conflicto laboral o reivindicación sindical del sector en el que él no llevara la voz cantante. Tenía una voz ronca y aguardentosa con la que incitaba a las masas de obreros a la insumisión y a la rebeldía. Era el que controlaba todos los piquetes en las huelgas y el último en irse de cualquier concentración. Una especie de leyenda para la clase obrera. Un día en que cubríamos algunos periodistas una manifestación por el cierre de las minas de Alquife, los manifestantes, espoleados por Navarrete, comenzaron a quemar neumáticos de coches para cortar la carretera de Guadix. Ramón Ramos, que cubría la información para la cadena Ser, hizo un comentario sobre lo perjudicial que era para el medio ambiente la quema de neumáticos. Navarrete se dirigió a él y dijo con su voz potente:

-A ver si en vez de neumáticos vamos a quemar periodistas.

No se casaba con nadie, odiaba a las clases favorecidas y hasta fue condenado a prisión por llamarle a un juez hijo de puta. En fin. Alguien acostumbrado a estar casi todos los días en el periódico por una causa o por otra.

Pues bien. Como digo, llamé para preguntar por él a la sede de su antiguo sindicato. Se puso una voz de chica joven y al preguntarle si me podía facilitar las señas o el teléfono de Rafael Navarrete me dijo que no le sonaba ese nombre, que esperara un momento, que iba a preguntar a ver si había alguien por allí que supiera algo de él. Dejó el teléfono en espera hasta que pasaron unos minutos. Después respondió de nuevo:

-Me dicen que ese señor ya no trabaja aquí. Y que ya no pertenece al sindicato.

-Ya lo sé. Era un importante líder de CCOO en los ochenta -le aclaré a mi informante-.

-Sí. Puede ser. Pero al no pertenecer ya al sindicato no está en nuestra base de datos. No podemos ayudarle -dijo la joven-.

Colgué el teléfono algo apenado. No me preocupa el olvido que seremos, como advierte Héctor Abad, sino el olvido que ya somos.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios