La columna

Juan Cañavate

La paga

LAS pagas semanales, como los cereales en el desayuno, llegaron a este país con las series de televisión americanas y, más o menos, al mismo tiempo en que empezamos a pensar que teníamos mayoría de edad en una España que empezaba a mirar de lejos la autarquía.

Preadolescentes de flequillo rubio y con la voz nasalizada de los doblajes de la época, les pedían a sus progenitores la paga semanal y éstos, para sorpresa de propios y extraños, se la daban, sin más. Aquí, que las pillábamos al vuelo aunque seguíamos siendo más inocentes que cubos, mimetizamos el proceso: -Papá, dame la paga.

Y justo ahí surgía el drama. Porque papá te decía aquello de que los niños no debían tener dinero y que si necesitabas algo, ahí estaba él para comprarlo. Total, que no había manera de organizar el gasto. Me he acordado yo de lo de la paga con el discurso de investidura de Griñán que dice que quiere descentralizar la Juntay pensaba yo para mí que más que reivindicar tener la sede de una Consejería en el patio de atrás de mi casa, como ya ha hecho alguno, lo que me gustaría es que el Presidente me diera mi paga, en lugar de pedirle yo para que él juzgue si es oportuno o no el gasto.

Considerando además que el asunto no es nuevo y, por poner un ejemplo, entre los años 89 y 93, siendo consejeros de Cultura, Javier Torres Vela y Juan Manuel Suárez Japón, un granadino de Pozo Alcón y un sevillano de Coria del Río, hasta tres Ordenes sucesivas se publicaron en el BOJA, para desconcentrar el gasto en las delegaciones provinciales, quizás porque pensaran que eran mayorcitas para gastar dinero, más o menos, lo que viene a decir ahora el Presidente.

Un par de años más tarde, en el 95, otro consejero de Cultura, José María Martín Delgado, firmó otra Orden que derogaba lo anterior volviendo al clásico: si necesitas algo, me lo pides y ya veré yo. Total, que las provincias volvieron a perder la mayoría de edad y a quedarse sin la paga.

Para mí que el Presidente nos vuelve a dar la paga, aunque tengamos que hablar con voz de resfriado.

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