PARECÍA un tema intocable sobre el que siempre se impondría la cordura y el respeto, pero el Ayuntamiento ha conseguido polémica con uno de los servicios más sensibles de una sociedad: la atención a los mayores. El viernes anunció que, cual patata caliente, endosaba el servicio a la Junta de Andalucía aprovechando que ya lo estaba prestado en el marco de la Ley de Dependencia. Olvida que muchos de los 4.000 usuarios a los que hasta ahora prestaba un servicio son personas que no están valoradas como dependientes y que el servicio de teleasistencia es lo único que les permite vivir solos, ahorrándole al sistema un considerable gasto. No parece de recibo poner a nadie a los 80 años a enmarañarse en un complicado proceso burocrático que le permita seguir recibiendo una atención que, hasta ahora funcionaba a la perfección. La incertidumbre y las dudas han llevado a los mayores a preguntar de forma masiva por el futuro del servicio. De momento nadie sabe qué pasará y, mientras, 3.800 mayores esperan que alguien mitigue su soledad.

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