En tránsito

Sin pelos en la lengua

Sacristán ha dicho que no hay presos políticos en España, y si alguien dice lo contrario es que no tiene "ni puta idea"

Durante los meses del procés, sobre todo en las dos semanas de octubre en que este país estuvo asomándose al abismo, hubo un silencio clamoroso entre muchos intelectuales, actores, cantantes y artistas, sobre todo entre los más jóvenes, que apenas dijeron nada o guardaron un obstinado silencio (o peor aún, se pusieron de parte de los indepes catalanes). Es cierto que hubo bastantes intelectuales y artistas que se pronunciaron, pero se echaron en falta más voces y más determinación. Estaban en juego el orden constitucional y los fundamentos del Estado de Derecho, pero el terror a decir algo que pudiera ser interpretado como cercanía al PP, junto con el miedo a recibir insultos en las redes sociales al ser acusado de "facha", hizo que mucha gente guardara un cauteloso silencio. O mejor dicho, un cobarde silencio. Un vergonzoso silencio.

José Sacristán fue uno de los pocos actores que se pronunciaron en su momento, cuando más falta hacía, a favor del orden constitucional. Y ahora, en una entrevista con Pablo Bulalance en Málaga Hoy, Sacristán ha vuelto a hablar sin pelos en la lengua. Y ha dicho dos cosas que no deberían olvidarse jamás. Una, la más importante, es que ahora mismo no hay presos políticos en España, y si alguien dice lo contrario es que no tiene "ni puta idea" de lo que es una dictadura ni de lo que son los presos políticos. Y dos, Sacristán también ha defendido la Transición -o el régimen del 78, como lo denominan despectivamente sus críticos-, y ha dicho que es muy injusto acusarla de ser una componenda y una traición. Sacristán sabe de lo que habla porque tenía cuarenta años cuando empezó la Transición. Muchos de los que la critican ni siquiera habían nacido, pero hablan de aquel periodo como si tuvieran la autoridad moral para juzgarlo y sentenciarlo.

Sacristán, aparte de un gran actor -hay que verlo en la sensacional Magical Girl-, ha demostrado ser un hombre valiente. Y esto es importante porque entre nuestros intelectuales no ha abundado la valentía en estos meses que han sido críticos para nuestro país (y para Europa entera, dicho sea de paso: si Cataluña iniciase la lista, el efecto dominó de regiones ricas que querrían separarse no terminaría nunca). Por eso me interesa resaltarlo una vez más. Lo fácil, lo cómodo, era callarse. Sacristán ha hablado. Y eso le honra.

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