Crónica Levantisca

Juan Manuel Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

La pinza naranja

Rivera ha golpeado a sus dos competidores, pero ha abierto con Sánchez una brecha de desconfianza. Como con Rajoy

Pocas veces habrán visto a Pedro Sánchez con el gesto descompuesto. Es tan impasible como empecinado. El día que le echaron de Ferraz llevaba esa cara, la misma expresión de dolor que mostró cuando el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, lo preguntó por su tesis doctoral en la sesión de control del Gobierno. Un golpe bajo, al hígado, Sánchez no se lo esperaba, porque Rivera, sobre la marcha, cambió la naturaleza de la pregunta y porque hay talones de Aquiles que los políticos nunca se pisan. Sin avisar. El líder de los naranjas ha roto todas las normas de caballerosidad que rigen en el Parlamento, ya le había ocurrido con Mariano Rajoy, otro impasible al que, sin embargo, sacaba de quicio.

Con su velada acusación, Albert Rivera ha conseguido atrapar a sus dos competidores: a Pablo Casado, cuyo dudoso máster sigue pendiente de la decisión del Supremo, y al presidente del Gobierno, al que ha logrado meter en el mismo saco mediático que las dimitidas Cristina Cifuentes y Carmen Montón. Los casos son muy diferentes. Cifuentes, como Montón y el propio Casado, cursaron unos estudios en un chiringuito de la Universidad Rey Juan Carlos ideado para un lucro personal de su director, que conseguía financiación a cambio de estos regalos curriculares. Casado fue más aseado que Cifuentes y que Montón, pero la duda moral le perseguirá siempre y la judicial será resuelta por el Supremo.

El líder de Ciudadanos ha conseguido golpear a sus dos competidores, pero entre él y Pedro Sánchez ha abierto una brecha de desconfianza que hará mucho más difícil futuros acuerdos de Gobierno. Como le ocurrió con Rajoy. Su necesidad de supervivencia le ha llevado a cruzar ese Rubicón.

La tesis doctoral del presidente puede carecer de interés, puede ser débil, intelectualmente pobre, ligera, pero no es un plagio, lo que copia está referenciado. ¿Que alguien del Ministerio le ayudó? Es posible, pero no hubo ningún negro, el jefe de gabinete de un ministro no tiene tiempo para hacerle ese trabajito a un diputado. La denuncia de Rivera no es causa de un reproche inhabilitante como el de Montón. Lo malo de la tesis de Pedro Sánchez es que no haya sido publicada y que él dijese en la sede parlamentaria que estaba en el Teseo, cuando eso no es cierto, sólo está referenciada. El presidente no va a caer por esto, no es suficiente ni para los nuevos criterios de exigencia que estamos aplicando a los currículos políticos.

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