El termómetro

Enrique Novi

El principio del fin

ELLA amaba la libertad. Tal vez por encima de cualquier otra cosa. Amaba su libertad pero también amaba la libertad ajena. "¿Volverás tarde?", preguntó ansiosa. Y no había terminado de pronunciar esas palabras cuando ya se estaba odiando a sí misma por hacerlo. Intentaba rebelarse contra un impulso incontenible de gritar "quédate conmigo esta noche. No te vayas" y de preguntarle si todavía la quería, si era feliz con ella, si se sentía dichoso de considerarla suya.

Pero se contenía porque ella sabía muy bien que el amor no se suplica. Lo sabía y, sin embargo, a cada instante vivía una pequeña batalla interior para no hacerlo. Una batalla que perdía a menudo. "Procuraré volver lo antes posible pero será mejor que no me esperes. Ya sabes como son estas reuniones", respondió él mientras abrochaba los últimos botones de la camisa, mirándose frente al espejo y tratando de sacudirse la sensación de culpabilidad que le causaba escucharse a sí mismo utilizando con tan poca convicción la palabra reunión.

Situada a su espalda, ella observaba también su imagen reflejada en el cristal. Lo último que quería era importunarle, pero cada vez pesaba más la certeza de que habían bastado apenas tres años de matrimonio para que él ni la quisiera ni la deseara. "¿Por qué no te quedas esta noche?", preguntó ella de repente, casi sin querer. "Maldita sea" pensó él, "pero es que no puede dejar de chantajearme con sus lloriqueos". Sonrió y con el gesto se tragó el fastidio que le producía aquella situación. La miró y dijo: "Pero cariño, sabes que eso no es posible. Hace tiempo que espero esta oportunidad, es un día clave y además no sabrían qué hacer sin mí. Solo espero que me apoyes en esto", añadió con la intención de zanjar el asunto.

Después fingió no ver cómo los ojos de su esposa se volvían vidriosos mientras él cerraba la puerta y sintió un enorme alivio cuando por fin el viento de la calle le daba en la cara. El verano apenas había comenzado y todavía ninguno de los dos sabía que antes de que acabara habrían iniciado los trámites de un divorcio que una no quería ni mencionar y la cobardía del otro le impedía incluso anhelar.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios