LA abrumadora figura de Chávez no deja espacio ni para la objetividad ni para el equilibrio. Los análisis que de él se hicieron en vida y también los que se hacen ahora que ha muerto están contaminados de apriorismos, de prejuicios, de ideología y de información interesada. No obstante, me voy a atrever a dar 6 razones por las que, en mi humilde opinión, hay que admirar a Hugo Chávez… y 6 más por las que hay que criticarlo. 6 motivos para amarlo y 6 motivos para odiarlo. Empezaré por su cara buena, aunque solo sea por soliviantar a los demagogos de extrema derecha que lo han criticado con toda su fiereza como un dictador liberticida, mientras jamás han pronunciado los nombres de tantos dictadores de derechas que, sobre todo en Latinoamérica, han sido tan perniciosos para la libertad como Chávez y mucho más sinvergüenzas esquilmando a su pueblo y asesinando y arrojando al mar a sus detractores. 1.-Utilizó los enormes ingresos que proporcionaba el petróleo para expandir la sanidad y la educación entre los más pobres, en lugar de llevárselo fuera del país como han hecho tradicionalmente los dictadores de derechas; 2.-Convirtió a Venezuela en el país con menor desigualdad y con el salario mínimo más alto de toda América Latina, llegando a sacar de la pobreza al 70 % de los que estaban sumidos y condenados de por vida a no salir de ella llegó al poder; 3.-Fue el único dirigente capaz de plantarle cara, incluso a expensas del decoro y la diplomacia mínima exigible a un líder internacional, a los EEUU; 4.-Mostró un camino y una política posible a la izquierda latinoamericana, que fructificó por ejemplo en Brasil con Lula da Silva, que reprodujo sus dinámicas contra la pobreza sin caer ni en el populismo ni en el autoritarismo; 5.-Despertó la conciencia política adormecida de millones de ciudadanos sudamericanos que hasta su llegada solo mostraban apatía e indiferencia ante un sistema social y político corrupto, endogámico e impermeable que los condenaba a la invisibilidad; y 6.-Logró sacar de sus casillas al Rey Juan Carlos, que le interpeló con su ya famoso "¿Por qué no te callas?" después de que Chávez se metiera con Aznar y lo calificara de fascista. Las 6 razones para odiarlo casi me las podría ahorrar, que para eso ya tenemos a los vociferantes tertulianos de la TDTParty, pero por acabar con el artículo, diré: 1.-El déficit democrático y económico que deja; 2.-La anulación del contrario y la mordaza impuesta a sus detractores, medios y políticos; 3.-No ha acabado con la corrupción, simplemente ha cambiado de corruptos; 4.-Debido a su mesianismo, deja una sociedad profundamente polarizada; 5.-Su mensaje populista y demagógico; 6.-Sus impudicia para cantar en público.

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