Crónica Levantisca

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Sin red

Los ministros socialistas aguantan con paciencia franciscana las maniobras de Iglesias para echar a Cs

Esta negociación de los Presupuestos Generales del Estado nos ha dejado una combinación inédita de las fórmulas de la geometría variable: una parte del Gobierno intenta que un grupo parlamentario no apoye sus cuentas. Tan pronto como Arnaldo Otegi anunció el respaldo al Presupuesto, ministros y dirigentes de Unidas Podemos se levantaron de los asientos para hacerle la ola a Bildu. Se trata de espantar a Ciudadanos, de alejar a Inés Arrimadas de las cuentas, de complicarle todos los argumentos a la jerezana, que ya ha tenido problemas dentro de su dirección para defender que hay que seguir negociando. Esquerra ya pintó la línea roja de la eliminación del castellano como lengua vehicular, pero como esto no ha bastado, Iglesias y Echenique aplauden con alegría monjil la comunión con los herederos de la antigua Batasuna.

Albert Rivera, convertido en un jarrón chino sin haber sido presidente, le ha reprochado a su sucesora un comportamiento indigno. Inés Arrimadas camina, pues, sobre un cable sin red, su argumento de que Ciudadanos debe aliviar al Gobierno de la carga de ERC y Bildu es loable, patriota, "valiente" según Montero, pero es posible que sus votantes no lo comprendan y mucho menos sus dirigentes. Aun así, llegará hasta el final, su propósito de negociación es sincero y, si al final tiene que votar con ERC y Bildu, lo hará.

Esto sólo puede tener una explicación, y es que la parte socialista del Gobierno, con el presidente a la cabeza, preparan un distanciamiento de Unidas Podemos una vez que se haya aprobado el Presupuesto de 2021, que puede ser el único y último de esta legislatura. Los ministros socialistas llevan meses soportando con una paciencia franciscana todas las excentricidades de Pablo Iglesias y su plebe, empeñados en eliminar a Ciudadanos de las ecuaciones de la geometría variable. La coalición no se va a romper, pero los motivos van a ser diferentes y será Unidas Podemos el que comience a sentirse incómodo en el Gobierno.

Esto explicaría por qué Inés Arrimadas está arriesgando tanto. Necesita una estrategia distinta a la fallida de Albert Rivera, pero eso no basta para asumir tanto riesgo. Este apoyo tiene un coste tan alto que sólo se podrá pagar si en el futuro ella puede rentabilizar ante el electorado de centro que su pragmatismo ha conseguido, en efecto, liberar al Gobierno de los apoyos de los radicales. Porque una cosa es clara: este Presupuesto lo cambiará todo.

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