Los nuevos tiempos

César Requeséns

crequesens@gmail.com

El revolucionario tirano

Nicaragua, ese país cuyo sufrimiento conocimos de primera mano gracias al documental de Rodríguez Moya

Inflamadas soflamas arengan a las masas enfervorizadas contra el capitalismo yanqui y sus tentáculos; estética 'guerracivilista' contra las oligarquías depuestas; apariciones en público en compañía de la lideresa de la 'revolución', la compañera, la camarada lo dio todo y casi la vida contra el tirano...

Seguro que nos suena a todos esta retórica. Y no es en este caso Venezuela ni Cuba. Es Nicaragua, ese país cuyo sufrimiento pudimos conocer de primera mano gracias al estreno del documental 'Nicaragua, patria libre para vivir (Los nietos de la revolución sandinista)' que el periodista y poeta Daniel Rodríguez Moya estrenó en la noche del viernes pasado en la Fundación CajaGranada.

Las imágenes duelen. Disparos de fuego a matar en las manifestaciones; opositores capturados y mostrados en los noticieros como simples delincuentes; reparto de tierras a las clases más pobres para comprar adhesiones; y, sorprendentemente, la jerarquía eclesial unida codo a codo con el feminismo y la intelectualidad no lobotomizada contra un abuelo tirano al que ya la palabra 'revolusión' sólo le sirve de marca para seguir administrando su negocio-país con capital en Managua.

Cada tiempo trae sus vientos de libertad frente a la opresión perpetua de sanguinarios liberticidas. Contra Somoza fue legítimo resolverse desde la izquierda. Ahora la moderación democrática es revolucionaria toda vez que la izquierda se enquistó en el poder hasta borrarle toda sabiduría a los poderosos.

El director y productor granadino Daniel Rodríguez Moya ha sabido retratar todo esto y mucho más en un largo testimonio in situ en el que artistas o gente de bien que luchó contra Somoza luchan ahora desde la paz contra el beneficio a cualquier precio del nuevo sátrapa.

Atraviesa toda la cinta un lamento por el desengaño de una revolución ya sin contenido. El reseteo de las mentes ha conseguido que se detecte claramente a los nuevos enemigos, los déspotas cuyo discurso monocorde suena ya añejo tras décadas sin libertad y hambre repartida.

Una gran experiencia ver este documento-documental que remueve por dentro y que te tira a la cara los eslóganes caducos de una realidad trastocada donde los sátrapas ahora visten de rojo, llevan boina y apelan al pueblo pero sin el pueblo, como siempre, como ahora.

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