El rey en Barcelona

No es acertado poner el independentismo por encima del respeto a la convivencia o la repulsa al terrorismo

La próxima semana se va a conmemorar el primer aniversario de los atestados de las Ramblas de Barcelona y de Cambrils que sembraron de muerte y de terror el verano de 2017.

Es una efeméride que de nuevo va a unir a los españoles en el recuerdo y la solidaridad de todos con las víctimas y sus familias. Por eso es especialmente despreciable el debate que se ha suscitado estos días con motivo del anuncio que hizo el presidente del gobierno Pedro Sánchez cuando comunicó a la opinión pública que el rey estaría en los actos organizados para este primer aniversario.

Estoy seguro que finalmente la inmensa mayoría del pueblo catalán estará en el lugar que corresponde que no es otro que apoyar a las familias y a las víctimas de los atentados y que ello se traducirá en el respeto que merece que el jefe del Estado acompañe a los catalanes y al resto de españoles en esta conmemoración.

Pero el hecho de que un sector del independentismo catalan esté en la actualidad movilizando acciones para el desarrollo de una campaña en contra de la presencia del rey en Barcelona para acudir a estos actos conmemorativos es sumamente preocupante y, sobre todo, repulsivo.

Se puede ser monárquico o republicano; de izquierda o de derechas. Defender la independencia o lo contrario. Pero cuando no se sabe poner por encima de todo el respeto a las víctimas del terrorismo y el apoyo a sus familias, se puede afirmar que se defiende una causa que no merece la pena. No es acertado que ser independentista se ponga por encima del respeto a la paz y la convivencia o por encima de la repulsa al terrorismo.

Hace mucho daño a la causa independentista no tener claras las prioridades y, aunque seguro que la mayoría de la población de Cataluña no apoya esas posiciones, aquellos independentistas catalanes que se movilizan en contra de la presencia del rey en los actos de la próxima semana ayudan a arrojar luz sobre un movimiento (el suyo) que no merece el apoyo de la sociedad.

Ojalá se vayan abriendo los ojos de la mayoría social para que este proyecto independentista con tintes de totalitarismo pierda apoyos y termine siendo aborrecido por una sociedad que tengo por culta y de valores democráticos elevados. Por eso, yo aplaudo la presencia del rey en Barcelona. En esa conmemoración me siento representado por él.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios