"ándeme yo caliente y ríase la gente". La divertida poesía de Luis De Góngora, convertida después en canción, podría definir a la perfección el estado emocional que vive este lebrel afgano, cuyo cuerpo reposa tranquilamente en un tejado al aire libre en plena Vega. La naturaleza es un regalo de los dioses y es deber de todos conservarla para poder ejercer el derecho a disfrutar de ella y sus placeres. Y fundirnos con ella. No hace falta mucho más. Una buena morcilla que en el asador reviente y el brasero lleno de bellotas y castañas. Y ríase la gente... que yo a lo mío.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios