El verano está tocando a su fin y cada vez está más presente el inicio de un nuevo periodo escolar o laboral (o a veces de ambas cosas a la vez) que se traduce, casi siempre, en horas subidos en el coche o el autobús, esperando a que el atasco avance, a que el semáforo cambie de rojo a verde para poder seguir con el trayecto de forma ordenada. Por ello, como vemos en la foto, los operarios municipales se aseguran de que estos indispensables controladores del tráfico luzcan como deben: de rojo al verde pasando por el ámbar y vuelta a empezar.

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