El balcón

No saben

En 2016 Felipe González le hizo un epitafio a Sánchez porque "no sabía". Pero no es el único, hay muchos más

En noviembre de 2016, siete semanas después de que Pedro Sánchez fuese defenestrado como secretario general del PSOE por la poderosa federación andaluza y otros aliados territoriales, Felipe González lo retrató en su Foro Joly. Preguntado el ex presidente sobre si Sánchez había sido el peor dirigente de su partido, lo negó con énfasis y señaló entre lo peor a Largo Caballero, el Lenin español, cuyos seguidores habían perseguido a Indalecio Prieto incluso a tiros una vez en Écija. Ese preámbulo no libró a Sánchez de su desdén. Le hizo un epitafio: "Sin cultura de partido, lo ha hecho lo mejor que sabía, pero no sabía". (El muerto de entonces goza cuatro años después de buena salud).

Esta semana un manifiesto de 55 sociedades científicas, que representan a 170.000 profesionales sanitarios, ha incidido en la misma idea, ampliada a todos los políticos: "En salud, ustedes mandan, pero no saben". El escrito criticaba el continuo enfrentamiento político y la lentitud burocrática del Gobierno y las autonomías ante la Covid-19. Y exigían una respuesta coordinada, basada en criterios claros, comunes y transparentes.

En Madrid, en donde se libra una batalla contra la pandemia y otra no menos cruenta entre PSOE y PP, el Tribunal Superior de Justicia ha emitido el jueves una sentencia en consonancia con la ignorancia o la negligencia deliberada. Tres tribunales superiores han dictado fallos sobre confinamientos perimetrales. Los han aceptado los TSJ de Andalucía y Castilla León, mientras el de Madrid lo ha rechazado. Ayuso publicó su resolución acogiéndose a una orden del Ministerio de Sanidad, que no tenía rango para semejante decisión. Mientras las otras dos comunidades especificaron en sus boletines las normas autonómicas excepcionales que les facultaban para proteger la salud de sus ciudadanos.

El desmadre de Madrid sigue vivo. Illa dijo ayer, tras declarar el Gobierno por decreto el estado de alarma en la capital y ocho localidades de la provincia, que la paciencia tiene un límite y que no hay más ciego que el que no quiere ver. El alcalde Almeida que la medida es un 155 sanitario. Y Ayuso que los ciudadanos no iban a entender la decisión. Esto último es una verdad a medias. Hay cosas de Madrid que se perciben: la impericia de su presidenta para el desempeño del cargo, la intención del Gobierno de dejar en evidencia a su inestable vecina institucional y que la partida de parchís que desarrollan R&R ha dejado de ser un juego. Más allá de otras interpretaciones, ni Iván Redondo ni Miguel Ángel Rodríguez están a la altura. Ellos tampoco saben.

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