Granada siempre ha estado de enhorabuena por tener a los sanitarios que tiene. Durante la parte más dura de la pandemia lo demostraron, algunos incluso con su vida. Ahora tienen más motivos de orgullo. Empezando por el proceso de vacunación, donde uno de cada tres granadinos ya tiene la pauta completa de las dos dosis (o de una si es la de Janssen). El ritmo es frenético y todo eso es gracias a la sanidad pública y a sus profesionales, desde los que organizan el cotarro, los que montan vacunódromos y ordenan las colas, hasta los que preparan las jeringuillas y ponen los sueros. Pero es que hay más. No paran de llegar reconocimientos para los hospitales San Cecilio y Virgen de las Nieves, se escoge a este último para analizar las muestras de otro virus peligroso en verano como el del Nilo, el primero homenajeó el miércoles a los profesionales jubilados que echaron una mano durante el Covid-19. Aplausos eternos. Y esperemos que se traduzca en mejores condiciones laborales.

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