Mirar Granada

El trampantojo municipal

El vodevil puesto en marcha por el señor Pérez ha tenido otras puestas en escena, como la Comisión de Grandes Contratos

El pasado viernes, 30 de octubre, en el pleno ordinario del Ayuntamiento, se produjo un hecho sorprendente: anunció su dimisión el concejal Sebastián Pérez como miembro del equipo de gobierno. Por supuesto, esgrimió sus razones, totalmente respetables. Desde ese momento, pasa a ser un simple concejal del grupo del PP.

Para quien piense que esto supone un escenario que da la vuelta a la vida municipal, mejor despierte: en ese mismo pleno se produjo la aprobación del cambio de estatutos de la Fundación Granada Educa, modificación que intenta subvertir el espíritu de participación que, hasta ahora, regía en esa fundación. El señor Pérez, disciplinadamente, votó a favor de esa propuesta, como corresponde.

El vodevil puesto en marcha por el señor Pérez ha tenido ya otras puestas en escena (la Comisión de Grandes Contratos, tanto ruido para nada). No sabemos a quién convienen más estas escenificaciones, si al propio señor Pérez o al señor Salvador. Porque, entre ruidos y risas, va pasando el tiempo y la ciudad se desmorona a pasos agigantados: desde la falta de limpieza en calles y espacios públicos hasta el abandono de los sectores económicos tan duramente afectados por la crisis Covid como hostelería o cultura, pasando por el caos en servicios sociales. Mientras estamos entretenidos con el trampantojo no prestamos atención a lo que realmente duele. Y entre tanto desgobierno, es la oposición, en este caso la mayoritaria del PSOE, quien hace el trabajo que no hace el equipo de gobierno. Hace unos meses, firmaron con el grupo del PP y de Ciudadanos un pacto de 20 medidas para apoyar con sus votos la aprobación del presupuesto municipal de 2020. De esas medidas, dirigidas a ayudar al pequeño comercio, a paliar la brecha digital, a ayudar a quienes más lo necesitan, ni una sola se ha cumplido tres meses después.

En esta misma semana, ejerciendo responsablemente su papel de oposición constructiva, ese mismo grupo ha presentado una propuesta para las ordenanzas fiscales que tiene por objetivo ayudar a comerciantes y hosteleros, a autónomos y autónomas de la cultura, a las familias más necesitadas, una fiscalizad para tiempos de crisis.

Decía mi abuela que lo que mal empieza, mal acaba y, de momento, tendría razón. Aunque se le dé el trabajo hecho, el actual equipo de gobierno tiene preocupaciones que no son mejorar la vida de quienes vivimos en Granada. Dejemos de mirar la falsa pintura con la que quieren entretenernos y exijamos que trabajen para la ciudad.

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