EL turismo en Andalucía acaba de coronar su mejor año desde el inicio de la crisis económica. El colofón a siete meses de crecimiento en los principales parámetros del sector se visualizaba en las pasadas fiestas navideñas. Los hoteles y casas rurales de la comunidad sumaron 714.592 pernoctaciones entre el 25 y el 31 de diciembre, un 10,5% más respecto al mismo periodo del año 2012. Además, la ocupación también creció en esas fechas en casi dos puntos. No será hasta el final de este mes cuando el Gobierno andaluz dé a conocer los datos oficiales de la campaña de 2013, pero ya se puede anticipar que habrá que remontarse a los años 2006, 2007 y 2008 para hallar mejores resultados. Andalucía, según las estimaciones , contabilizó este año que acaba de concluir un total de 43 millones de pernoctaciones en los hoteles, un 4,5% más que el ejercicio anterior. El crecimiento se debió tanto al empuje del turismo extranjero (9% más de viajeros y un 5,7% más de noches de hotel) como el nacional (con subidas del 2,5% en viajeros y del 2,9% en estancias), según las mediciones registradas de enero a noviembre. Precisamente en este último mes, el primero de la temporada baja, el incremento en los dos anteriores indicadores ha alcanzado cifras prácticamente de dos dígitos. No es de extrañar que a la vista de estos resultados el optimismo reine entre los principales actores del sector andaluz de cara a 2014 y, por tanto, en la Consejería de Turismo de la Junta. Sin embargo, en este balance provisional existe un pero importante que desluce los resultados y causa preocupación: el empleo. Los datos positivos no se han traducido en un incremento de los puestos de trabajo en los hoteles sino todo lo contrario. Los establecimientos andaluces han reducido sus plantillas en un 2,5% en los primeros once meses del año, con el agravante de que prácticamente el 96% de las nuevas contrataciones son temporales. Desde el ámbito empresarial se quiere desligar la relación entre las dos variables y se argumenta que es complicado predecir los comportamientos de los turistas a la hora de cuantificar con antelación las estancias y prever el personal necesario para atender la demanda. El consejero Rafael Rodríguez no opina de esta manera y ha anunciado un decálogo para intentar incentivar las contrataciones. Medidas como primar en las subvenciones y en la promoción a las empresas con más altas laborales, introducir el factor empleo a la hora de evaluar el número de estrellas que hay que otorgar a los establecimientos o el acceso prioritario de estas firmas a los programas para luchar contra la estacionalidad. El turismo andaluz ha demostrado su fortaleza pero se le puede exigir más.

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