Mientras una extensa delegación granadina está en Madrid vendiendo las excelencias de Granada para que vengan más visitantes a la ciudad y a la provincia, hay quien piensa que los turistas sobran y que se deberían marchar a casa. Y para manifestarse elige pintar la pared con una frase en inglés bastante explícita. Independientemente de que la falta de civismo quizás no sea la respuesta, está claro que hay un debate que debería plantearse sobre la manera de encontrar un punto medio al turismo y al desarrollo de las ciudades. En el Albaicín hay más de uno que así lo piensa.

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