El río de la vida

La vida se mueve, a pesar de los políticos

Aquí hay buenos médicos, buenos funcionarios, buenos albañiles, buenos profesores… Pero no hay buenos políticos

El otro día me ingresaron el dinero de la pensión. El jueves pasado vi cómo una señora se desmayaba en el café Fútbol y a los pocos minutos llegó una ambulancia a trasladarla a Urgencias. A mi hermano le han dado el alta después de ser trasplantado de hígado por un magnífico equipo de profesionales. Mi amigo Pepe el albañil se levantó ayer temprano para ir a alicatar una cocina de un chalé de los Ogíjares. Mi hijo necesitaba un certificado del Ministerio de Exteriores y se lo han enviado desde Madrid… La vida sigue su curso sin que en ella tengan que ver los políticos. Da vergüenza que en este país nos lleven a votar y dos meses después no haya gobierno en España. Da vergüenza que muchos Ayuntamientos -entre ellos el de Granada- estén sin arrancar definitivamente por culpa de la tangana de los pactos. Eso sí, en algunos lo primero que han hecho es subirse el sueldo. Y yo reflexiono: si la vida se mueve y nada se paraliza porque hay un mecanismo engrasado de profesionales que saben qué hacer en un momento determinado… ¿para qué sirven los políticos? ¿Solo para que con sus enredos sean materia noticiable en los telediarios y llenen páginas en los periódicos? ¿Qué hacen unos tipos que salieron elegidos en las urnas cobrando un pastizal en sus sueldos si no resuelven nada? Nos piden que les votemos cuando llegan unas elecciones. ¿Para qué? A pesar de que lo intentan todos los días, no son capaces de destruir España. Yo creo que el personal está más que harto de ver cómo las noticias se repiten en todos los telediarios. ¡Niño, quita eso!, gritó ayer el dueño de un bar a un joven camarero cuando en las noticias hablaban de lo que había dicho Sánchez sobre unas declaraciones de Pablo Iglesias. El otro día una noticia a cinco columnas en el un diario de tirada nacional decía que el espectador estaba dando la espalda a los informativos de televisión. No me extraña ¡Es que aburren soberanamente con tantas declaraciones de políticos! Aquí hay buenos médicos, buenos funcionarios, buenos albañiles, buenos profesores… Pero no hay buenos políticos. En ese apartado laboral lo que abunda es la mediocridad y la incompetencia. Tampoco es de extrañar que en la encuesta que hizo el CSI una gran mayoría de ciudadanos dijeran que estaba hasta la coronilla de la política y de los políticos. ¡Ay cuando nos demos cuenta de que sin ellos este país funciona mejor!

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