La vuelta a las aulas

Hacer viable el derecho a la educación con la mejor protección a la salud es un objetivo de Estado

El tema estrella en estos días en relación a la gestión de la pandemia del Covid-19 es el relativo a la planificación del regreso a las aulas en el nuevo curso académico que se inicia en septiembre.

La vuelta a las aulas tiene que tener en cuenta la situación epidemiológica en cada ámbito territorial concreto porque, a mayor incidencia en los lugares de residencia, mayor riesgo de contagio en las aulas. Es por eso que resulta esencial trabajar desde ya para un control eficaz de la pandemia para situarla en una incidencia acumulada inferior a 25 casos nuevos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días.

En la actualidad hay ciudades, comarcas o provincias con cifras de incidencia muy superiores a esas, por lo que resulta prioritario aplicar las nuevas medidas acordadas hace una semana en el el Consejo Interterritorial y ver en unos días si surten efecto o si hay que aplicar otras nuevas para bajar la incidencia. En ese caso, habría que hacerlo bajo el marco del estado de alarma que debería ser aplicado en áreas concretas en lo que se ha venido en denominar "confinamientos quirúrgicos" y localizados.

Asegurar la vuelta a las aulas con las mayores garantías posibles haciendo viable el derecho a la educación con la mejor protección a la salud que sea posible, creo que es un objetivo de Estado. Ello implica que nos afecta a todos: Gobierno de España, comunidades autónomas, ayuntamientos, madres y padres, profesores y alumnos; por eso la mejor forma de trabajar es sobre la base de un consenso técnico y político.

Hacerlo bien va a requerir también aportar recursos adicionales para la educación pública: más profesores, más profesionales de apoyo, más formación en la docencia on line, más tecnologías digitales y otros aspectos justifican la inyección de recursos adicionales priorizando acciones que aseguren la inexistencia de desigualdades que puedan generar brechas en el derecho a la educación.

Nos jugamos asuntos muy esenciales porque la educación es un aspecto básico: la educación, la salud y la normalidad de las familias para poder seguir manteniendo la máxima capacidad en nuestra actividad económica. Como les digo, un asunto de Estado del que nadie puede eludir su parte de responsabilidad.

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