Lo que Granada puede aportar contra la emergencia climática

La línea Caparacena-Baza abre la puerta a cientos de nuevos megavatios producidos aprovechando al máximo la luz del sol

Lo que Granada puede aportar contra la emergencia climática Lo que Granada puede aportar contra la emergencia climática

Lo que Granada puede aportar contra la emergencia climática

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, dijo hace unos días que Europa está ante la “ambiciosa pero alcanzable” tarea de reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero en un 55 % respecto a los niveles de 1990. Esta propuesta, que será sometida al escrutinio por parte de los parlamentarios europeos en octubre, plantea una revisión al alza de unos objetivos climáticos llamados a frenar el calentamiento global para que las acciones de hoy no supongan hipotecar el mañana.

Este objetivo de reducción de emisiones de gases contaminantes, “insuficiente para unos y excesivo para otros”, en palabras de la mandataria, refleja la rotunda ambición de Europa en caminar juntos hacia una economía sostenible y descarbonizada, reto que no se logrará sin un compromiso firme por aumentar la presencia de energías renovables en nuestra estructura de generación de energía eléctrica. Y es que el agua, el viento y el sol -recursos naturales e inagotables- son una de las claves para disminuir nuestra dependencia de combustibles fósiles, que albergan un alto coste económico y ambiental que nada favorece en la lucha contra la emergencia climática.

Las renovables supusieron en 2019 el 37,5 % de toda la electricidad producida en España, una proporción que aún dista mucho del objetivo que tenemos como país para 2030: que el 72 % de producción sea a partir de tecnologías respetuosas con nuestro entorno. Y aunque esto no es baladí, en nuestro país contamos con suficiente recurso natural, tenemos industrias y empresas que han demostrado saber sacarle partido y tenemos la capacidad técnica para mantener el sistema eléctrico con altísimos porcentajes de energía renovable sin correr riesgos que en todo caso serían inasumibles por la sociedad.

En este contexto, Granada está ante una ocasión única de situarse en el mapa de la sostenibilidad de la mano de las renovables. Y lo está desde el momento en el que se proyecta la línea eléctrica Caparacena-Baza con el objetivo, entre otros, de evacuar más de un millar de megavatios de energía limpia hasta los hogares y la industria granadinas. Esta línea abre la puerta a cientos de nuevos megavatios producidos aprovechando al máximo la luz del sol y la fuerza del viento para transitar hacia un consumo energético más responsable y sostenible, dando la espalda a la de energía generada por combustibles contaminantes.

Disponer de una red eléctrica mallada y robusta implica la construcción de nuevas infraestructuras, como líneas y subestaciones, que lleven la energía renovable hasta los puntos de consumo. Pero además es sinónimo de desarrollo sostenible de la comunidad, ya que una mayor inversión en el entorno significa en este caso también la creación de cerca de 15.000 nuevos empleos y la prosperidad de zonas que están perdiendo población y que ponen contra las cuerdas el crecimiento del ámbito rural, vector imprescindible para salvaguardar el capital natural de nuestro país.

Pero tan importante es el qué como el cómo. Y por eso, nuestro compromiso con la sostenibilidad impregna toda la cadena de valor de nuestra actividad. En este sentido, hemos planificación actuaciones de protección ambiental ligadas a la ejecución de estas infraestructuras que superan las exigencias ambientales establecidas por la Administración regional y local, con la mirada fija en salvaguardar el capital natural y geológico de Granada, incluyendo, entre otras actuaciones, paradas biológicas anuales, colocación de dispositivos salvapájaros en las líneas, y localización y seguimiento de nidificaciones de rapaces con el fin de minimizar todo lo posible el impacto que pueda tener sobre el normal desarrollo del ecosistema.

Requerida históricamente por autoridades locales y regionales, la línea de Caparacena-Baza simboliza también el trabajo conjunto de un gran número de actores que durante años buscaron la mejor alternativa de trazado para aprovechar al máximo el potencial renovable granadino, que sin duda supondrá un verdadero acelerón en la producción renovable en Andalucía, cuya aportación fue en 2019 de un discreto 4,9 % sobre el total de generación nacional, una cifra difícil de entender siendo la andaluza la segunda comunidad autónoma en extensión y que alberga un vasto recurso eólico y solar.

Granada tiene mucho que aportar y en Red Eléctrica somos plenamente conscientes del esfuerzo a realizar para que la provincia se convierte en una de las piezas clave en el camino hacia la transición energética.

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