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Tribuna

María Isabel Cintas Guillén

Biógrafa y editora literaria de la obra completa de Manuel Chaves Nogales

Más libertad aún

Setenta y cinco años después de su muerte, Chaves Nogales ha vuelto a España de la mejor manera: se le lee, se le cita y se le considera un maestro de periodistas

Más libertad aún Más libertad aún

Más libertad aún / rosell

Ha muerto Chaves Nogales, uno de los mejores periodistas españoles. Hace pocos días aún me decía hablando de nuestra querida España: 'Si los españoles abusan alguna vez de la libertad, démosles más libertad aún. Los males de la libertad sólo con libertad se curan". Así hablaba el también periodista Antonio Soto informando desde la BBC de su fallecimiento el 8 de mayo de 1944.

Manuel Chaves Nogales había nacido en Sevilla en 1897 y dirigió el periódico republicano Ahora entre 1930 y 1936. Acompañado de su familia, se exilió en Francia al inicio de la Guerra Civil. En 1940, ante la llegada de los alemanes a París en virtud del Armisticio que selló el pacto Pétain-Hitler, la familia se disgregó. Su esposa y sus hijos volvieron a España y se refugiaron en El Ronquillo (Sevilla). Manuel salió a un nuevo exilio junto a periodistas progresistas contrarios al régimen de Vichy, en el intento de llegar al Reino Unido, único país del inmediato entorno europeo donde los fascismos no estaban instalados. Con un sólido currículo, había conseguido trabajo en París en la Cooperation Press, agencia de la que era propietario Emery Reves, progresista y amigo de Churchill. En esta agencia se recababan colaboraciones de intelectuales europeos refugiados de todos los fascismos que asolaban sus países y se enviaban a periódicos de América Latina, fórmula que repitió el periodista en Londres donde, tras un accidentado viaje en barcos atestados de refugiados, puso en marcha una agencia de prensa, la Atlantic Pacific Press, en la que acogió como colaboradores a refugiados españoles. El Ministerio de Información inglés lo seleccionó junto a Luis Araquistáin para ser los periodistas que transmitieran en sus artículos para América Latina el mensaje de Inglaterra como defensora del mundo libre, sede de todas las libertades entonces cuestionadas.

En Londres trabajó Manuel intensamente para sacar adelante su empresa, sufriendo los rigores de los bombardeos sobre la ciudad. En un artículo publicado en El Tiempo de Bogotá se mostraba orgulloso de haber sido capaz él, refugiado español, de establecer una oficina de información nada menos que en la calle de la Prensa, junto a Reuters, United Press, Associated Press, Tass, Agence Française Independente, y vecina de las sedes del Daily Telegraph y del palacio de cristal del Daily Express. Desde el centro informativo más importante del mundo, desde esa antena de Fleet Street, se proponía captar y trasmitir limpia y directamente, en los tiempos venideros, la consecución de la victoria y el alumbramiento de un mundo nuevo.

Antonio Soto relata sus últimos días: "Este mes de abril (1944) se había quedado tan delgado que hubo de marchar a reponerse unos días a una playa del sur de Gales. Cuando volvió se agravó tan rápidamente que en un plazo de quince días perdió veinte kilos. Ingresó en un hospital y fue operado el 6 de mayo. Unos momentos antes aún estaba haciendo proyectos. Se sintió peor y murió el día 8. En los momentos finales encontró amigos a su lado".

En la inhumación en el cementerio de Fulham estuvieron presentes embajadores de las repúblicas iberoamericanas destacados en Londres y refugiados republicanos de todas las tendencias. Desgraciadamente no pudo transmitir desde su agencia el desembarco de Normandía, que se produjo tan sólo un mes después decidiendo el triunfo de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial.

Setenta y cinco años después de su muerte, Chaves Nogales ha vuelto a España de la mejor manera: se le lee, se le cita y se le considera un maestro de periodistas. Y ya seguramente se quedará para siempre. No hay para ello mejor garantía que ver a los jóvenes estudiantes de bachillerato portar en sus mochilas, junto a su aparataje digital, un ejemplar del libro de sus relatos de la Guerra Civil española titulado A sangre y fuego. Desde sus escritos Manuel muestra a las nuevas generaciones el valor de la concordia, el diálogo, el respeto y la tolerancia: "Hasta ahora no se ha descubierto ninguna forma de convivencia humana superior al diálogo, ni se ha encontrado un sistema de gobierno más perfecto que el de una asamblea deliberante, ni hay otro régimen de selección mejor que el de la libre concurrencia: es decir, la paz, la libertad, la democracia; en el mundo no hay más".

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