Toros

Dólar vuelve a lidiar con el frío en su festival taurino

  • El municipio celebra su espectáculo, uno de los que cierran la temporada y consagrado a su patrón, San Andrés

La banda del pueblo sobre el albero en la jornada de ayer

La banda del pueblo sobre el albero en la jornada de ayer / Juan Miguel Alonso

En la mañana de ayer, se celebró en Dólar el Festival Taurino en honor de su patrón San Andrés. Es uno de los festejos que cierra la temporada a nivel nacional, lleno de detalles que lo hacen único y distinto, tanto por su horario, comienza a las 12:00 horas; como por su fecha, en la puerta del invierno; por su merienda, que en este caso es almuerzo, y dura media hora; por su coso taurino, que es la plaza del pueblo revestida con madera para los burladeros y gradas; por el público, que llenó el aforo y que lo forman las familias al completo; por la banda de música, que es la del pueblo, y que no para de tocar pasadobles; por el presidente, que además, corta la entradas en la puerta; y por su historia, la primera corrida de toros data del año 1764, cuando el cura de Dólar, D. Francisco Zazo, organizó la primera, para encomendar al patrón San Andrés, que dejaran de producirse tormentas de granizo, que devastaban los campos de cultivo.Se lidiaron cuatro novillos de la ganadería vecina de Francisco Porcel, bien presentados, escasos de fuerza, destacando primero y cuarto.

El primero, un novillo negro, lo lidió el granadino Joselete, que recibió bien toreando a la verónica, destacando el Ruso en banderillas. Con la muleta le costó meter al toro en la faena, pero lo consiguió y pudo realizar una buena faena con ambas manos, a pesar de que tenía que cuidar que el novillo no se echara. Mató de estocada entera y fue premiado con dos orejas.

En su segundo, tercero de la tarde, nada tuvo que ver el novillo con el primero, este negro, meano y bragao, no se dejó torear, ni con el capote, ni con la muleta. Estuvo todo el tiempo protestón, sin dejar al diestro que se colocara, con la cara alta y dando arreones. Joselete, tras recibir un revolcón, decidió poner fin a una faena, en la que nada había que ganar y sí mucho que perder, estoca entera y descabello, que le sirvieron para pasear una oreja.

La primera corrida de toros data de 1764, cuando el cura la organizó para pedir al patrón que parasen las tormentas de granizo

El otro novillero acartelado fue el algecireño José Ibáñez, que fue el triunfador de la última feria de Dólar. Engañó el novillo que, con el capote metía bien la cara, pero con la muleta fue otro distinto, se puso reservón y con tendencia a ir a querencia, lo que dificultó la actuación del torero que, en vista de no poder lucir, echó mano de la heroica, pisando terrenos comprometidos y dándose un arreón. Esto lo agradeció el público y cortó una oreja.

En su segundo, cuarto y último de la mañana, negro de capa, salió muy decidido el torero, sabedor de que su adversario metía tres orejas en el portón. Recibió con el capote a la verónica, augurando éxito. Con la muleta, sacando al novillo al centro del ruedo, realizó varias tandas en redondo de excelente factura. Lo intentó al natural, pero el novillo se quedaba a media embestida, quedando debajo de la franela, por lo que volvió con su mano derecha, rematando la faena con soltura. Otra cosa fue con la espada, tras varios pinchazos, logró una estocada entera, pero no fue suficiente, teniendo que utilizar el verduguillo. Cortó una oreja.

Después de la lidia de los cuatro novillos, salió al ruedo otro más, que torearon los vecinos del pueblo con más valor y temple taurino

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