tribuna

Avances para el optimismo

  • Las últimas cifras sobre el cáncer reflejan el aumento en su incidencia

  • Pese a ello, hay que romper una lanza en favor del optimismo y de los logros alcanzados en oncología

Hace unos días se presentó el informe con las últimas cifras sobre el cáncer en nuestro país, que revelaron el crecimiento que, desgraciadamente, esta enfermedad sigue teniendo entre la población española, en especial en los últimos años en el caso de las mujeres, cuya incidencia se ha incrementado notablemente y ha llegado incluso a ser el doble que la de los hombres. Sin obviar la situación actual y las previsiones para los próximos años, hoy debemos romper una lanza a favor del optimismo y del enorme avance que hemos logrado hasta la fecha en el campo de la oncología, de manera muy concreta también en los últimos años, hasta el punto de alcanzar horizontes en el diagnóstico y tratamiento del cáncer que parecían inalcanzables hace sólo una o dos décadas. Porque si hoy se detectan más pacientes con cáncer, además de por las causas ya citados anteriormente, también es porque hemos avanzado y evolucionado en los sistemas de detección precoz, que nos permitan localizar antes y mejor la enfermedad y desarrollar tratamientos que aumentan la supervivencia y la calidad de vida de las personas. Hoy más de la mitad de las personas en Andalucía y España (en tornos al 53%) lograr superar el cáncer y llevar una vida normal, y en algunos tipos de tumores el porcentaje de curación es muy alto.

Y ello constituye un éxito de nuestro sistema público de salud, que garantiza una atención universal e igual para todos y que se ha situado a la vanguardia europea y mundial en el abordaje de las patologías más prevalentes y con mayor tasa de mortalidad, entre ellas el cáncer; y también un éxito del trabajo de los profesionales de la investigación y la atención oncológica. Un buen en ejemplo es la Red Andaluza de Ensayos Clínicos en Oncología, aumentando las posibilidades de los profesionales médicos y pacientes para que puedan beneficiase de la mejor opción terapéutica disponible en los diferentes hospitales de nuestra comunidad.

Esta red, que fue impulsada por la Sociedad Andaluza de Oncología Médica, está permitiendo establecer una red de conocimiento compartido de todos los ensayos clínicos abiertos en nuestro territorio y está suponiendo el desarrollo de unos 200 ensayos clínicos con reclutamiento activo en distintos tipos de tumores.

Hay, por tanto, razones para ser positivos y optimistas porque ya estamos consiguiendo ganarle la batalla al cáncer, pero debemos continuar insistiendo en destinar más esfuerzos y recursos sanitarios para lograr los retos que se presentan de cara al futuro, como una mayor apuesta por la investigación en torno a la oncología y al desarrollo de los nuevos tratamientos. Además de en los ensayos clínicos, en nuevas aplicaciones como el Real World Data (RWD), cuyo potencial puede contribuir a mejorar de forma sensible la gestión clínica oncológica y a ofrecer los datos de eficacia de los fármacos en la práctica clínica real; o en la implementación de otras nuevas terapias avanzadas en los pacientes, como los anticuerpos conjugados u otros nuevos fármacos. También en la ampliación de las técnicas de diagnóstico precoz a la población con mayor riesgo, cuyo mejor ejemplo puede ser la reciente puesta en marcha cribado del cáncer de colon en todo el territorio andaluz. Del mismo modo, debemos seguir trabajando y avanzar en aspectos como la mejora de la atención integral al paciente, potenciando su cuidado emocional y social, junto al de su familia, o en lograr una mayor concienciación social y contribuir a cambiar estilos de vida poco saludables, que son una parte muy importante del éxito frente a la enfermedad.

Para continuar avanzando en la estrategia sobre el cáncer en Andalucía necesitamos la colaboración de todos, administraciones, clínicos, investigadores, pacientes e industria. Sumemos todas las fuerzas posibles para combatir la enfermedad, aumentar la supervivencia y mejorar la calidad asistencial. La celebración este 4 de febrero del Día Mundial contra el Cáncer debe servirnos como estímulo. Es un reto ilusionante, y sólo redoblando nuestros esfuerzos codo con codo y trabajando de manera conjunta avanzaremos en la consecución de los nuevos desafíos que nos plantea la enfermedad, desarrollando iniciativas que contribuyan a consolidar a nuestra comunidad como un referente nacional en el abordaje y tratamiento de estas patologías. Hay esperanza y buenos mimbres para lograrlo.

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