Salud y Bienestar

Cerca del 12% de la población sufre problemas de sueño

  • Dormir bien es una quimera para muchas personas que, sin el adecuado descanso, ven perjudicada su calidad de vida, padecen agotamiento y se vuelven más irascibles.

Definido clínicamente, el insomnio es una incapacidad subjetiva para conciliar o mantener el sueño durante la noche, lo que acaba redundando en la aparición habitual de síntomas durante el día como agotamiento o falta de autocontrol. Para considerarse crónico, esta situación debe darse al menos cuatro noches a la semana en un periodo mínimo de seis meses. En España el insomnio crónico afecta a entre el 10% y el 12% de la población adulta, según las cifras que barajan los especialistas en sueño que se reunen desde hoy jueves en Sevilla con motivo de la reunión anual de la Sociedad Española de Sueño. Por eso los expertos aconsejan vigilar y respetar los ciclos de sueño y tratar de cumplir con algunas normas a la hora de ir a la sama. Además, no es solo una cuestión de adultos, conciliación entre vida atareada y descanso o problemas de estrés.

También es un problema en la infancia. "Ante la existencia de ciertos síntomas, como ronquidos y apneas durante el sueño debe iniciarse un tratamiento precoz, ya que sus consecuencias afectan tanto al sistema cardiovascular como al metabólico, además de influir sobre el comportamiento y el rendimiento cognitivo de los más pequeños", comenta la doctora Milagros Merino, neurofisióloga y miembro de la Sociedad Española del Sueño. Una recomendación especialmente importante si se tiene en cuenta que, en España,aproximadamente un tercio de la población pediátrica, que incluye niños y adolescentes, tiene algún trastorno del sueño.

Los especialistas también abordarán en esta reunión los trastornos de movimiento durante el sueño como uno de los problemas que más pueden condicionar la calidad de vida de niños y adolecentes. "Estos trastornos afectan en la medida en que provoquen interrupciones frecuentes del sueño. Los despertares, o microdespertares, secundarios a los movimientos periódicos en las piernas, los movimientos rítmicos relacionados con el sueño o el bruxismo acaban desencadenando una excesiva somnolencia diurna, fatiga y déficit de atención provocados por la fragmentación del sueño y, consecuentemente, por la privación crónica del sueño", afirma.

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