Salud y Bienestar

Jugando se pierde el miedo a la consulta

  • Los talleres de simulación ayudan a niños y niñas a superar fobias relacionadas con ir al hospital. Curar peluches y adaptarse con el entorno ayuda a vencer los temores existentes

Si su hijo, como muchos niños, se pone a llorar solo de ver una bata blanca o ante la posibilidad de ir al hospital, quizás deba convencerlo de jugar a los médicos.

La fobia que tienen a la consulta muchos niños es el leit motiv que ha animado a la Asociación de Estudiantes de Medicina de la Universidad Europea para poner en marcha por segundo año consecutivo una iniciativa para que los niños superen el miedo a los médicos, que consiste en un taller de simulación donde los pequeños se convierten en médicos por un día.

La jornada de simulación se realiza en colaboración con la dirección del Departamento Clínico de la Facultad de Ciencias Biomédicas y de la Salud y esta vez ha reunido a casi 80 niños de entre 3 y 6 años que llevaron sus osos de peluche para convertirlos en sus pacientes. "El objetivo es que los niños vean las intervenciones de los médicos como algo natural que siempre va en beneficio del paciente, por eso los ponemos a probar con su oso lo que podría hacer un médico en una consulta", explica el Catedrático de Microbiología de la Universidad Europea, Octavio Corral.

"Todos hemos sido y vamos a ser pacientes", reflexiona José María Alonso, estudiante de cuarto año de Medicina y responsable de la Asociación de Estudiantes, "así que cuanto antes se pierda el miedo a la profesión sera mucho mejor para todos. Si el aprendizaje comienza en la niñez mucho mejor. Para conseguirlo Alonso cree que es imprescindible "acercar la profesión a los niños, enseñarles lo que hacen los medicos para que comprendan no solo que es necesario y beneficioso, sino también que muchas veces no duele ni hace daño".

En el taller los niños practicaron varias intervenciones para curar a sus peluches. Les hicieron radiografías y le colocaron una mascara de oxígeno. Vestidos como doctores, con bata blanca y fonendoscopio, fueron médicos por un día y descubrieron en qué consisten algunas de las actividades básicas de los médicos como la auscultación cardíaca, el vendaje o el lavado de manos entre paciente y paciente. Además, recibieron información sobre la importancia de una buena alimentación y acerca de los principales órganos del cuerpo humano. "La predisposición de los niños para aprender es absoluta. Lo curioso es que casi siempre saben más de lo que ellos y nosotros pensamos, en cuanto se ponen en la piel de un médico te das cuenta y enseguida entienden que las actuaciones de un médico le producen beneficios", expone Alonso. El miedo de los pequeños al médico es casi atávico pero empeora con la actitud de los padres y hasta con algunos sanitarios, especialmente torpes en su lenguaje no verbal y en su acercamiento a los niños. "Lo desconocido siempre atemoriza, cuando van a la consulta los pequeños llegan a un sitio nuevo, con una persona extraña, o incluso más de una. Todo lo desconocid genera miedo y rechazo", concede el doctor Corral.

El método de simulación es una técnica que habitualmente se emplea para curar fobias y para consolidar conocimientos prácticos.

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