Salud y Bienestar

Reeducar al corazón

  • Los expertos resaltan los beneficios para los pacientes de unas adecuadas pautas de rehabilitación cardíaca

La rehabilitación cardiaca es un conjunto de actividades físicas, psicológicas y educativas orientadas a integrar a la persona que ha sufrido un evento agudo cardíaco en su nueva vida. Es un programa multidisciplinar y multifactorial que se basa en tres fases.

La primera de las fases se da en el periodo de la hospitalización, y según manifiesta Pascual García Hernández, enfermero de la Unidad de Prevención Secundaria y Rehabilitación Cardiaca del Hospital Universitario San Cecilio de Granada, “es la etapa donde el paciente y su familia toman conciencia de la enfermedad, y de lo que pueden hacer”. García explica que además de los ejercicios físicos, se trabaja “sobre la ansiedad, el miedo al futuro o la muerte, y la posible negación de la enfermedad, todo mediante la información y la educación sanitaria al paciente y a su familia”.

La segunda etapa empieza una vez, que el afectado deja el hospital y marcha a casa. El cardiópata acude a la unidad de rehabilitación unas tres veces por semana, durante el periodo de uno a tres meses. En las sesiones se practican actividades físicas y, además, hay reuniones de educación sobre las conductas a seguir con el afectado y los familiares para gestionar los factores de riesgo, así como tratar la nueva posición familiar y laboral. En este sentido, José Antonio Mora, enfermero de la Unidad de Prevención Secundaria y Rehabilitación Cardíaca del Hospital Virgen de Valme de Sevilla, señala que los grandes núcleos de la rehabilitación son “los ejercicios físicos y la intervención educativa. Y actúa en diversos hábitos como la alimentación o la sexualidad, dependiendo del paciente”. Esto se completa con el asesoramiento de un grupo de profesionales formado por cardiólogos, enfermeros, fisioterapeutas, y dependiendo de la unidad, también trabajan psicólogos, asistentes sociales, así como el médico de familia, el urólogo, el endocrino o el intensivista. Una vez recibida la educación desde el hospital, la persona tendrá que continuar con su rehabilitación de por vida. Es la tercera fase; en ésta, la mayoría de los pacientes encuentran “una opción para continuar con el mantenimiento en las asociaciones de afectados del corazón” comenta la médica   Adela Martínez, coordinadora de la Unidad de Rehabilitación de Alto Riesgo del Hospital Virgen de la Victoria de Málaga. Muchas asociaciones ofertan programas de ejercicios con fisioterapeuta, además de compartir vivencias, y asistir a conferencias y cursos.  Por otro lado, cooperan en la medida de lo posible con las unidades hospitalarias.

Pascual García, explica que en conjunto la rehabilitación y la prevención cardíaca “mejora enfermedades isquémicas como son el infarto de miocardio o angina de pecho, pasando por patologías valvulares, congénitas operadas, insuficiencias cardiacas o trasplantes cardiacos”. Además, Adela Martínez añade datos según los cuales la rehabilitación “reduce la mortalidad cardíaca entre un 30 y un 40%, y un 20% de la mortalidad global. Y consigue que un 72% de los pacientes siga con el hábito del ejercicio físico”. Los especialistas de las unidades granadina, malagueña y sevillana, coinciden en la importancia de la difusión y promoción del  Programa de Prevención Secundaria y Rehabilitación Cardiaca. Tal y como manifiesta José Antonio Mora “no tiene sentido que se invierta mucho en tecnología, en cateterismos por ejemplo, si luego la recuperación cardíaca no se mantiene con rehabilitación y prevención”, y concluye con que ahora en “Andalucía hay un compromiso muy serio de desarrollar áreas de rehabilitación cardiaca en el ámbito hospitalario y de la Atención Primaria en toda la comunidad”.

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