Sevilla

No correr es de cobardes

  • Practicantes del 'hand bike' defienden su derecho a correr la Carrera Nocturna del Guadalquivir, que el Ayuntamiento les niega por considerarlos ciclistas, no atletas

Marco Antonio Baena y José Vicente Aguilar saben lo que es el efecto 2000. Ese año perdieron buena parte de su movilidad: el primero, 44 años, mecánico de Los Palacios, en un accidente practicando motocross; el segundo, 29 años, agricultor de Isla Mayor, en un accidente laboral cuando recolectaba arroz en la Marisma. Tres años después, los dos corrieron en silla de ruedas la maratón de Nueva York. No se les ha olvidado la escena: una anciana italiana los adelantó como una flecha. Pedaleaba una hand bike, una bicicleta de manos que se ha convertido en la mejor terapia para estos discapacitados.

En el maratón de Nueva York también participó José Nevado, 47 años, de Isla Mayor, jefe de cocina hasta que un virus le afectó a la médula. Se llevó a la City a un utillero de excepción: David Nevado, su hijo mayor, fontanero de profesión, practicante del sillón-vol hasta que el ejemplo de su padre lo transformó en un deportista ahora dispuesto a comprarse unos patines.

Marco Antonio se proclamó en Oviedo campeón de España de hand bike, lo que le valió el derecho a correr el maratón de Nueva York. También corrió el de Florencia. "Nunca he visto la Catedral de Sevilla y en Italia me harté de ver catedrales". En esta mañana de viernes, los tres maratonianos neoyorquinos madrugaron y en compañía de Ernesto Mesa, 50 años, economista, y Luis Campanario, 39, administrativo, quedaron en la plaza de España para reivindicar su derecho a participar el próximo fin de semana en la vigésimo primera edición de la carrera de atletismo Nocturna del guadalquivir.

"El hand bike eas más seguro que la silla de ruedas. Tiene frenos y es más estable", dice Nuria Jiménez, vicepresidenta del club Hand Bike, a cuyos practicantes conoció cuando trabajaba en una ortopedia y les ayudaba a adaptar sus sillas de ruedas. "En el Ayuntamiento se pasan todo el día hablando de discapacidad, de dependencia, de discriminación positiva, y a nosotros no nos dejan integrarnos", se lamenta Ernesto Mesa. El Instituto Municipal de Deportes les niega en un escrito su derecho a participar alegando que el hand bike es una modalidad de ciclismo, no de atletismo.

Mesa estudió primero Enfermería y después Económicas. Enseñó Economía Española y ahora lucha porque se reconozca su derecho "a participar, no a competir". "El hand bike nos ha dado lo que no nos dio ningún tratamiento médico ni farmacólogo". Fue su hijo Ernesto el que localizó en una carrera popular de Bormujos a estos heroicos atletas para que su padre se pusiera en contacto con ellos.

Pasan los cinco por la Avenida, Diurna de la Constitución, y los turistas les hacen fotografías. "Le damos un aire de modernidad a Sevilla", explica Ernesto Mesa, que no ve justo que les pongan trabas en base a unos criterios más burocráticos que deportivos. Marco Antonio también prácticó el remo. "Se estaba preparando para la Nocturna del Quema", bromea Luis Campanario.

A José Vicente y a Luis, vecinos de Isla Mayor, lo que más les gusta, respectivamente, es cazar patos y "la pesca deportiva y la cruzcampo con un pincho de tortilla". El economista le añade media ración de Keynes y el cocinero una cita de El azteca. A Marco Antonio le divierte ver por televisión las carreras de motociclismo. Nevado y José Vicente son reincidentes: fueron a la maratón de Nueva York y repitieron en la de Buenos Aires. En las dos Américas vieron corredores con hand bike. Bicicletas con tres platos y nueve piñones. En el Ayuntamiento les han dicho que se vayan al Tour.

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