Salud y Bienestar

¿La solución pasa por un gel?

  • El hecho de que las nuevas infecciones por VIH sigan aumentando a pesar de las recomendaciones hace pensar en nuevas estrategias

El preservativo es el único método establecido para asegurar que el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) se transmita de un individuo seropositivo a otro que no lo está. Sin embargo, algo está fallando cuando el número de casos de VIH sigue aumentando, a pesar de que cada vez son más las personas que reciben tratamiento antirretroviral y existe por lo tanto un mayor control de la infección. El VIH es un virus que mata o daña las células del sistema inmunológico del organismo. SIDA es la sigla del síndrome de inmunodeficiencia adquirida, el estadio más avanzado de esta infección.

Esta semana, la revista Science publica un número especial sobre el VIH y, entre otros mensajes, ofrece uno alto y claro: no se puede ser triunfalista en exceso; acabar con esta pandemia va a costar. Por esta razón, es una buena noticia la presentación de un producto que utiliza la nanotecnología para intentar acabar con la transmisión del VIH a través de un gel microbicida. Como reconoció la principal responsable del proyecto, la jefa de Sección del Hospital General Gregorio Marañón de Madrid María Ángeles Muñoz, su idea no es ni mucho menos el primer prototipo que se desarrolla en este campo, pero sí es pionero en su diseño: se acopla a las células del VIH para evitar su entradas en las células CD4 que pretende infectar y, al mismo tiempo, actúa sobre los receptores para evitar que entre en las mismas.

De momento, es solo un proyecto diseñado "con mucha ilusión" conjuntamente por el equipo del hospital madrileño y el departamento de Química Orgánica de la Universidad de Alcalá de Henares, un gel que se aplica de forma tópica por vía vaginal y que ya ha superado los experimentos in vitro (en el laboratorio) y ha probado su eficacia en ratones humanizados, es decir, fabricados con células del sistema inmunológico humano.

La siguiente fase es la más difícil pero sus promotores, que han patentado el producto, creen que se llevará a cabo, aunque no por su equipo. Se trata de comenzar los ensayos clínicos con el microbicida aunque, antes, queda un último paso. Estudios previos con otros productos ya han demostrado que los microbicidas son más eficaces todavía si se combinan con antirretrovirales, los medicamentos que controlan con éxito la infección por VIH y que han conseguido evitar que esta sea sinónimo de sida y muerte siempre que se tenga acceso a los mismos.

Así, el mismo equipo que ya ha demostrado con éxito que la tecnología de lo minúsculo puede ser eficaz frente al VIH -por el momento en animales- va a probar también en ratones si la eficacia se mejora añadiendo los fármacos. El deseo es un producto que las mujeres podrían utilizar hasta ocho horas antes de mantener relaciones sexuales. Un gel microbicida que permitiría algo que sigue siendo un sueño para muchas féminas, sobre todo en países en vías de desarrollo: tomar decisiones sobre su propia sexualidad. Así, poder aplicar este gel significaría no tener que estar a expensas de que el varón quiera o no utilizar un preservativo, algo que teóricamente reduciría la transmisión del virus en zonas donde la pandemia no está controlada.

Para comenzar los ensayos clínicos, algo que Muñoz considera que "harían mejor otros equipos más familiarizados con el proceso" quieren los investigadores que se conozca su producto. El primer paso es llevarlo a un congreso médico específico sobre prevención, que se celebrará en Suráfrica en octubre.

El segundo, publicar los resultados obtenidos en ratones humanizados, que se mandarán próximamente a una revista de referencia. El tercero, casi lógico, después de estos dos, que investigadores especializados en ensayos clínicos lleven a cabo los mismos en humanos. "Si todo va bien, en entre dos y cuatro años podría estar listo", concluye Muñoz.

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