Sucesos

Aparece muerto uno de los testigos del doble crimen del pantano de Susqueda

  • Bartomeu Soler estaba en el embalse el 24 de agosto de 2017, día que asesinaron a tiros a Marc Hernández (23 años) y Paula Mas (21).

  • En su momento dijo no haber visto ni oído nada porque estaba pescando.

Jordi M.G., presunto asesino de Susqueda. Jordi M.G., presunto asesino de Susqueda.

Jordi M.G., presunto asesino de Susqueda. / EFE

Los Mossos d’Esquadra han localizado muerto en la zona del pantano de Susqueda próxima a la barraca donde residía desde hacía años a Bartomeu Soler, que estaba en el embalse el 24 de agosto de 2017, día en que asesinaron a una pareja de jóvenes, pero que aseguró estar pescando y no haber visto ni oído nada.

El cuerpo de Soler, de 67 años, fue localizado por una persona que iba a verle este martes, tras no saber nada de él durante días. La principal hipótesis de los mossos es que Soler falleció cuando se iba a suicidar: fue hallado cerca de un árbol en el que había una soga y en su barraca se encontró una nota de despedida fechada el 16 de noviembre en la que explicaba por qué iba a quitarse la vida.

Los agentes están pendientes de los resultados de la autopsia, que deberá determinar de qué murió y cuándo. Teniendo en cuenta la fecha de la nota, podría llevar casi un mes fallecido. Además, comprobarán si la letra de la nota corresponde al fallecido, cuyo cuerpo no presentaba signos de violencia.

El levantamiento del cadáver se hizo gracias a la ayuda de los Bomberos de la Generalitat porque estaba en una zona de difícil acceso.

Bartomeu Soler, que hacía unos cinco años que vivía como un ermitaño en la barraca de madera construida por él mismo, se hallaba en el pantano el 24 de agosto de 2017, día que asesinaron a tiros a Marc Hernández (23 años) y Paula Mas (21), cuyos cuerpos no aparecieron hasta un mes después.

Los investigadores le tomaron declaración y confirmaron que, efectivamente, como declaró, el día de los hechos estaba pescando y que ni vio a la pareja ni al único sospechoso del doble crimen, Jordi Magentí, ni escuchó los gritos y los cuatro disparos porque pescaba con unos auriculares puestos.

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