Sociedad

El fracaso escolar alcanza al 80% de los niños gitanos que llegan a la ESO

  • Las niñas obtienen mejores resultados académicos que los varones pero tienen muchas más dificultades para proseguir los estudios · El 22,5% falta a clase durante largos periodos de tiempo

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Un 7% de los niños gitanos aún no han sido escolarizados a los seis años y, entre los matriculados de primaria, el 22,5% falta a clase "grandes períodos de tiempo", si bien esta proporción ha bajado desde 2001, cuando eran el 31%, y más aún desde 1994 (57%).

Un estudio con datos de 2009 adelantado por la Fundación Secretariado Gitano, indica que el 64% de los escolarizados tienen un rendimiento que está por debajo o muy por debajo del grupo escolar al pertenecen; un 24% está en la media y un 12% la supera.

Sin embargo, las niñas tienen mejores resultados académicos que los varones, pues son un 29% las que están "muy por debajo" de la media, frente al 40% de sus compañeros, según explicó en rueda de prensa el subdirector de Acción Institucional y Desarrollo Territorial de la Fundación, Humberto García.

Aunque no hay datos precisos, también registran menor fracaso escolar que los chicos, que en conjunto alcanza al 80 % de todos los gitanos matriculados en la Secundaria Obligatoria (ESO), cuando la media de toda la población escolar está cercana al 30 %.

A pesar de ello, las mujeres tienen muchas más dificultades para proseguir en la ESO que los hombres. Según datos del CIS, los chicos representan el 60,7% de los gitanos de primero de ESO, y las muchachas son el 39,3%. El CIS indica también que el 68% de los estudiantes gitanos arrastran un desfase curricular de dos años y un 65% ha repetido al menos un curso, frente al 36% del resto.

El tránsito de primaria a ESO es crítico, pues "se descuelgan muchos niños y niñas", sobre todo ellas, según García, quien se ha referido a las complicaciones para conocer cuántos siguen estudiando en esa etapa, dado que tienen que cambiar de centro en gran parte de los casos y es complicado hacerles un seguimiento.

Entre otros datos del informe, elaborado con el Ministerio de Educación y el Instituto de la Mujer, García ha comentado que un 62,5% dedica un hora o menos a los deberes fuera del colegio y casi un 20 % no los hace.

En relación con los niveles de escolarización, el 47% de los gitanos la inician a los tres años, cuando prácticamente están ya en la educación infantil el conjunto de todos los niños de esa edad.

La educación es la antesala de la inclusión, insistió García, así que es fundamental la sensibilización de las familias, con la implicación de instituciones y el resto de la sociedad, no sólo para reducir el absentismo, sino para concienciarlas de la importancia de completar con éxito la enseñanza obligatoria como mínimo y convertir esto en "motor de cambio" social.

Desde la Fundación Secretariado Gitano, según García, se defiende que la población gitana tiene que "cuestionarse" qué elementos de su cultura favorecen la inclusión y cuáles no, particularmente de las mujeres. García ha reconocido que ya está cambiando la mentalidad, pues se está comprendiendo que "no se es menos gitano por trabajar por cuenta ajena o ir a la escuela regularmente".

Para ello se están desarrollando campañas de permanencia escolar y finalización de la ESO, con seguimientos personalizados de los alumnos con más dificultades.

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