Análisis del presidente tuitero

'¿Esta loco Donald Trump?'

  • Los recientes acontecimientos aconsejan revisar el visionado de un documental estrenado el pasado año por Movistar + de Dan Partland

  • La exposición de hora y media alerta de la degradación de la democracia con los populismos y la amenaza real del sistema

Una ilustración del documental '¿Está loco Donald Trump?' Una ilustración del documental '¿Está loco Donald Trump?'

Una ilustración del documental '¿Está loco Donald Trump?'

En un ejercicio de Historia Comparada, Hitler se aupó al poder prometiendo una “Alemania más grande”, convirtiendo a los judíos en el chivo expiatorio perfecto y exhortando a una división que es siempre es rentable cuando la manada se siente amenazada, que necesita abrigarse en el líder aun siendo tóxico.

Los sociópatas y narcisistas, tantos de ellos refugiados en el populismo, convierten sus obsesiones y frustraciones personales en cuestión de Estado. La democracia, como tal, es un sistema en el que no creen y sólo les vale como paso hacia el autoritarismo. Este es uno de los ejes del documental ¿Está loco Donald Trump? (en inglés tiene un título más neutral, The Psychology of Donald Trump) realizado el pasado año por Dan Partland.

El análisis de hora y media desemboca en un grito de auxilio en favor de la democracia, una instancia popular para que el equilibrio de poderes en Estados Unidos no sufra una regresión de décadas.

Tráiler en inglés de '¿Está loco Donald Trump?', documental que ofrece Movistar +

Movistar + estrenó este documental el pasado otoño, en vísperas de las elecciones y dentro de la programación de cara al incierto duelo con Joe Biden. En EEUU se estrenó meses antes, tiempo suficiente para lamentar la gestión de la pandemia. Junto a psicólogos e historiadores intervienen también un puñado de disidentes conocedores del egocentrismo y falta de escrúpulos del aún inquilino de la Casa Blanca, como el testimonio de Anthony Scaramucci, director de Comunicación presidencial durante sólo once días.Un visionado de este documental una semana después del asalto al Capitolio corrobora que la actitud recelosa ante el nefasto presidente no era un delirio de los detractores. Trump ha sido y es un peligro para el mundo y para la democracia (el documental recuerda su afinidad con regímenes de líderes autócratas) y de paso pone en guardia al espectador, al ciudadano, sobre otras figuras similares de un entorno próximo, de uno y otro signo. Los extremismos están muy a gusto fabricando confrontación, odios y revanchismos.

¿Está loco Donald Trump? acude al dudoso psicoanális como un efecto narrativo. Su radiografía y comparativa con el ascenso de los fascismos (de todos los populismos extremistas) en los pasados años 20, con estrategias como la brida al poder judicial y arrinconar a la prensa, invita a reflexionar al espectador contemporáneo. La manipulación a través de los discursos (cuando se pronuncian repetidamente las mentiras se terminan convirtiendo en hechos para el receptor), la negación de errores para buscar otros culpables, discurren por el perfil del presidente tuitero.

Un tipo tan hortera que continuamente ejecuta grotescas trampas cuando juega al golf. Si es capaz de hacer eso en algo tan inofensivo a qué estaría dispuesto para salirse con la suya. Partland lo disecciona. No podemos decir que no estábamos advertidos ante los populistas.

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