Toros El Cid, ante su última temporada

  • El saltereño hace un repaso de su trayectoria en las ‘XVIII Lecciones Magistrales’

Manuel Jesús ‘El Cid’, en un momento de su intervención en La Maestranza. Manuel Jesús ‘El Cid’, en un momento de su intervención en La Maestranza.

Manuel Jesús ‘El Cid’, en un momento de su intervención en La Maestranza. / Juan Carlos Muñoz

El diestro Manuel Jesús El Cid ha comparecido en La Maestranza donde repasó su carrera dentro de las XVIII Lecciones Magistrales que organiza Aula Taurina y patrocina la citada institución.

Desde el punto de vista periodístico el propio torero nos señalaba antes del coloquio, conducido por Carlos Crivell, que quiere torear una treintena de corridas este año de su adiós de los ruedos y que todavía no ha sido contratado para Sevilla, en cuya plaza le gustaría cerrar su carrera allá por San Miguel.

El Cid habló con añoranza de la etapa en la que comenzó junto a su hermano Pedro, novillero y por el que apostaban más los aficionados. “Tendría muchas condiciones, pero le faltaba lo que me sobraba a mí, la afición”;aseveró.

"Quiero torear una treintena de corridas; 33, como la edad de Cristo, sería lo suyo"

Marcha atrás por el túnel del tiempo y recuerdos de las plazas del denominado Valle del Terror –Valle del Tiétar–, donde se forjó como novillero. Y su papel en la plaza que más le dio:Las Ventas. Según el diestro:“En Madrid toreé 16 novilladas en tres o cuatro años. Tras mi presentación el 19 de marzo del 95 tardé en volver cuatro años; a finales de septiembre del 98 con una de Sotillo Gutiérrez”. Entre tanto, sumó dos festejos en Sevilla.

La Monumental madrileña también fue el escenario de su alternativa –23 de abril de 2000, con el toro Gracioso, de José Vázquez; siendo ovacionado–.

Tras el despegue en Madrid, El Cid habló de su relación con la ganadería de Victorino Martín –mató 68 corridas–, con la que se encumbró:“La primera fue en la Feria de Septiembre de Bayona de 2003 y supuso un antes y un después. A partir de ahí empezó a sonar El Cid. Llegaron las sustituciones y entré en Sevilla y en Madrid tras el rabo de Bayona”.

En Sevilla no sé si vengo, todavía no estoy contratado. Me gustaría que la última fuera en La Maestranza"

Una de sus fechas claves en su carrera y en los anales de la plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao tuvo lugar el 25 de abril de 2007, donde se encerró y triunfó a lo grande ante seis victorinos. El propio espada fue comentando un vídeo que se exhibió de aquel festejo, afirmando que “perdí tres kilos en dos horas” ante una corrida muy brava, cuyos toros humillaban y exigían al tiempo unas dotes lidiadoras excelentes con las que se impuso El Cid, quien abrió la Puerta Grande.

El torero recaló en la época entre 2004 y 2008, “en la que triunfaba matando todo tipo de encastes” porque “el torero debe adaptarse a todo tipo de toros, de ganaderías... Yo, en Sevilla y en Madrid continué matando victorinos y podía haberlo evitado”. Por ello, El Cid, dijo con orgullo:“A mí me ha subido el aficionado... A lo mejor, cuando deje de torear, se le dará importancia a lo que hizo El Cid. Estoy orgulloso de lo conseguido en el ruedo”, gracias a una izquierda de oro, que también fue su cruz en la espada: “Pinchaba tantos toros al ser zurdo”.

Con respecto a su relación con los empresarios afirmó:“He podido reventar a muchos empresarios y no lo he hecho”.

El Cid, quien comienza el próximo sábado en el Palacio de Vistalegre de Madrid su última temporada, señaló que después de la última corrida desconoce a qué se dedicará;si bien todo hace pensar que su relación actual con muchos novilleros, a los que aconseja actualmente, le adentren en el camino del apoderamiento.

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