Toros

El sexto encierro, con toros de Fuente Ymbro, resultó limpio, rápido y multitudinario

El sexto encierro de los Sanfermines fue limpio, rápido y multitudinario, con sólo tres traslados al Complejo Hospitalario de Navarra, en un día en el que una ligera lluvia cayó sobre Pamplona.

Los toros, de la ganadería gaditana de Fuente Ymbro, inciaron su carrera a una gran velocidad, guiados por un toro negro y otro jabonero, que volteraron a algún mozo en el primer tramo del recorrido, concretamente en la cuesta de Santo Domingo.

El suelo mojado propició repetidas caídas de los toros a lo largo de toda la carrera, si bien ninguno de ellos llegó a quedar totalmente descolgado del grupo, que hizo el recorrido en dos minutos y cuarenta segundos.

La manada cruzó a gran velocidad la plaza Consistorial y Mercaderes, donde tomó la curva de Estafeta, punto en el que alguno resbaló y donde los toros se reagruparon.

A partir de aquí, fueron los cabestros los que cogieron la cabeza del grupo, que fue cambiado de composición en función de los resbalones de las reses sobre el mojado adoquinado, aunque con el jabonero en cabeza. Hacia la mitad de Estafeta, que estaba repleta de corredores, se vivieron momentos de tensión cuando un toro enganchó con el asta por la camiseta a un corredor, pero finalmente no fue corneado.

Los toros llegaron estirados a la plaza, separados unos metros unos de otros, con un sexto a mayor distancia, pero que siguió el trayecto a un ritmo constante sin crear momentos de especial peligro con los mozos.

Los toros de esta ganadería fueron los que protagonizaron el dramático encierro del 13 de julio de 2013, en el que se formó un gran montón de corredores en la puerta de acceso a la plaza.

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