Las redes sociales chinas, nueva esfera pública del país

La explosión de rumores entre los 300 millones de microbloggers ha forzado al Partido Comunista a un ataque desde que surgió el escándalo en torno al hasta entonces destacado líder Bo Xilai.

Bill Smith (dpa), pekín | Actualizado 17.04.2012 - 18:19
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El mayor escándalo político en China en años ha impulsado un flujo sin precedentes de chismes, especulación, rumores y sátiras antigubernamentales de los cientos de millones de usuarios que dan vida al vibrante mundo de las redes sociales del país. La explosión de rumores desenfrenados, y a veces noticias reales entre los 300 millones de microbloggers de China ha forzado al gubernamental Partido Comunista a un ataque en dos frentes desde que surgió el escándalo político en febrero en torno al hasta entonces destacado líder Bo Xilai.

El partido ha intensificado su control on line, cerrando decenas de webs este mes, ha arrestado a al menos seis microbloggers por propagar rumores, y ha lanzado una gran campaña de propaganda en la prensa estatal. Además, empezó a implementar un sistema de registro de nombres reales de los blogueros y suspendió las dos webs maoístas más importantes, que habían respaldado a Bo.

Pero el partido también ha intentado dirigir el curso de los debates on line y ocupar los sitios de microblogging antes que cerrarlos, explicó el escritor y uno de los microbloggers más conocidos de China, Michael Anti. Todos los rumores sobre Bo que posteriormente resultaron ser ciertos fueron "filtrados por el gobierno de China", agregó Anti.

Bo, quien alguna vez aspiró a un alto puesto de liderazgo, perdió el mes pasado su cargo de jefe del Partido Comunista de la ciudad de Chongqing (suroeste de China). El dirigente fue suspendido del Politburó, que agrupa a los 25 líderes más importantes del partido, la semana pasada, cuando el gobierno anunció que existía la sospecha de que su esposa estaba involucrada en el homicidio de un británico, quien murió en Chongqing en noviembre en circunstancias sospechosas. Estos hechos se produjeron tras semanas de rumores y especulaciones después de la destitución del jefe de policía de Chongqing Wang Lijun, quien se refugió temporalmente en el consulado de Estados Unidos el 6 de febrero. "Este drama de Chongqing está escrito y dirigido por el gobierno chino", señaló Anti, acotando que los periodistas chinos le comentaron que los primeros rumores en febrero provenían de un teléfono móvil perteneciente al chofer de Wang. El gobierno de Chongqing de hecho reaccionó oficialmente sobre el reciente escándalo usando su cuenta en la popular red de microblogging Weibo.com.

Los funcionarios del gobierno, tanto local como nacional, han abierto miles de cuentas en redes sociales. La agencia oficial de noticias Xinhua aseguró que intentó publicar en su cuenta de Weibo noticias de la semana pasada sobre la expulsión de Bo del Politburó; pero fue obligada a esperar hasta que la red pueda desbloquear los mensajes que contengan el nombre de Bo. El Gobierno y las firmas de internet emplean miles de censores on line y bloquean el acceso a Twitter, Facebook y otros servicios. Sus herramientas de vigilancia incluyen filtros de palabras clave y monitorización de microblogs, así como números de teléfono usados por activistas reconocidos. "No hay Primavera Árabe en internet en China", ratificó Anti.

Después del llamamiento on line de los activistas chinos a organizar manifestaciones pacíficas antigubernamentales desde febrero del año pasado, el Gobierno restringió el acceso a internet desde los teléfonos móviles en algunos sitios donde se preveían protestas en Pekín. Entre otras medidas, las fuerzas de seguridad aparentemente coaccionaron a numerosos activistas destacados suspendiendo o reduciendo su acceso a Twitter, al que miles de disidentes chinos acceden gracias a redes privadas, que burlan los controles estatales sobre la comunicación en internet.

Sin embargo, a pesar de las restricciones en los microblogs chinos, muchos analistas observan que las conversaciones on line juegan un papel vital en el desarrollo social y político de China. Internet se ha convertido en una "completa esfera pública, dirigiendo, en muchas maneras, el diálogo nacional,", manifestó Kaiser Kuo, director de comunicaciones internacionales del motor de búsqueda más popular de China, Baidu. El sistema de control de Internet por parte de China es "increíble", indicó Jeremy Goldkorn, director de Danwei, compañía con base en Pekín que monitorea los medios chinos.

Pero los recientes rumores se colaron evitando el uso de palabras sensibles, frecuentemente reemplazadas por códigos, juego de palabras o sobrenombres satíricos para evitar los filtros. Así, el primer ministro Wen Jiabao adquirió por ejemplo el sobrenombre de Teletubby, mientras que un juego de palabras con los tres caracteres del nombre del vicepresidente Xi Jinping lo convirtió en Xi Prohíbe Comentarios. "No importa cómo de bueno sea el sistema de censura, nunca será capaz de detener la propagación de alguna información", dijo Goldkorn.

El número de usuarios de Internet en China se multiplicó de aproximadamente ocho millones en 1999 a más de 500 millones hasta ahora. Los mensajes de texto e internet magnificaron rápidamente el alcance de los rumores en China, pero los microblogs han empujado la propagación a "una nueva escala y una nueva velocidad", comentó Goldkorn. Los anuncios de la semana pasada sobre el escándalo de Bo Xilai en los microblogs del gobierno y la prensa estatal no han logrado detener la avalancha de rumores sobre el político y su esposa. "Con un público muy escéptico, con mucho más acceso a la información que antes, hay maneras muy limitadas en las que el partido pueda hablar y la gente le crea", declaró Kerry Brown, un experto en China del think tank británico Chatham House. "No hay una fuente segura de información, y (la agencia oficial) Xinhua no es realmente mejor que Weibo", concluyó Goldkorn.
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