Aires de 'Casablanca'

  • El Lebrijano llega al Lope con un espectáculo donde mezclará los sonidos andalusíes y sus temas inspirados en García Márquez

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Juan Peña El Lebrijano saldrá esta noche al escenario del Teatro Lope de Vega "a pecho descubierto". Anda algo preocupado por un "enfriamiento" causado por sus visitas a una cafetería cercana a un hospital que ha tenido que frecuentar estos días por un percance de un familiar. "Es que te ponen el aire acondicionado a 17 grados y...", dice el cantaor, a quien de todos modos no le falta energía. "Yo soy el primero que hice fusión en el mundo. Si hubiera registrado la idea, ahora no estaría aquí, sino en las Bahamas. Ahora todo el mundo hace fusión, en la moda, en el flamenco, hasta en gastronomía. El otro día le escuché a Ferran Adrià que había fusionado el potaje de garbanzos", afirma a propósito de su interés por los sonidos de la tradición arábigo-andaluza, plasmado en discos como Encuentro, grabado en 1985 con la Orquesta Andalusí de Tánger.

Estos constituirán una parte muy importante de Casablanca, el espectáculo que lleva hoy al Lope a partir de las 21:00 dentro de la Bienal. "Pero todo no es fusionable", advierte. "Lo mío fue una cosa que vi muy clara. Los árabes estuvieron aquí 800 años. Contacté con los músicos en Tánger, me lo curré bien. La gente fue muy reacia en su momento, a veces incluso cruel, me apartaron de los festivales porque lo que yo hacía parecía una herejía", continúa el cantaor, que también incluirá en el montaje temas de su último disco, Cuando El Lebrijano canta se moja el agua, titulado así por el elogio que le dedicó su amigo el escritor colombiano Gabriel García Márquez.

Le acompañarán sobre las tablas su sobrino Pedro Peña (guitarra), Agustín Henke (percusión), Juan Reina y Juan Rincón (coros), Redouane Kourrich (teclados y voz) y Josef Boud, a quien El Lebrijano enseñó a tocar el violín como si fuera una guitarra, porque el joven marroquí, al que quiere como si fuera de su familia, "venía con Beethoven en la cabeza" cuando se conocieron.

El artista está encantado de participar en una muestra que recoge "lo más representativo" del panorama flamenco. "Yo a veces me he quedado atrás, pero bueno, hay muchos motivos", dice sobre sus ausencias en la Bienal en ediciones anteriores. El cartel de este año le gusta, "el de otros años no, la verdad", dice. "Vienen los cantaores más modernos", añade El Lebrijano, que a sus 69 años sigue "aprendiendo" porque "nadie tiene la última palabra". Aunque se permite una reflexión: "Vivimos en un mundo abierto, y eso está bien si no se pierden las coordenadas de los maestros", afirma este veterano del cante, convencido de que el futuro del flamenco pasa por "volver a escuchar a Chacón, a Vallejo, a Antonio Mairena, a la Niña de los Peines, a Enrique Montoya".

"Gitano y defensor de la libertad", Juan Peña también tuvo palabras para Nicolas Sarkozy y su polémica decisión de desmantelar los campamentos de inmigrantes gitanos y expulsarlos del país. "Yo creo que Carla Bruni le habrá reñido. Le habrá dicho: mira, déjate de tonterías, que esta noche te vas a quedar a dormir en la calle. Es una barbaridad, qué voy a decir. Podría decir una cosa más fuerte, pero es que como me pille Sarkozy me va a echar a mí también", concluye el artista, que en colaboración con el Instituto Gitano planea, ante la situación en el país vecino, grabar un disco "más fuerte" que Persecución, el álbum donde en colaboración con Félix Grande cantó la dura historia de los gitanos en España.

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